Industria

Carlos Ghosn se suma a los despidos fulminantes de la automoción

Casi todas las marcas han echado a directivos con cajas destempladas

Rupert Stadler, expresidente de Audi

Rupert Stadler, expresidente de Audi

Toni Fuentes

23.11.2018 10:59h

3 min

Los altos directivos de la industria de automoción están sometidos a una gran presión en un sector muy competitivo. En ese contexto, los despidos abruptos de directivos tienen una larga lista de víctimas. La última ha sido Carlos Ghosn, despedido de forma fulminante por Nissan a la vista de las pruebas obtenidas en una investigación interna de un presunto fraude fiscal y uso indebido de recursos de la compañía. Casi todos los fabricantes tienen en su historial algún caso de ejecutivos que se han estrellado y han sido despedidos con cajas destempladas.

Carlos Ghosn fue despojado de todos sus cargos en Nissan por el consejo de administración reunido el jueves 22 de noviembre, tres días después de la detención al llegar al aeropuerto de Tokio. La decisión de echar de la empresa al presidente y artífice de la salvación de Nissan en 1999 no fue secundada por Renault, que se mostró más prudente al mantener a Carlos Ghosn como presidente y consejero delegado por la presunción de inocencia, aunque designó a un CEO adjunto interino.

Despidos en el grupo Volkswagen

Antes que Carlos Ghosn, otros directivos de la industria del automóvil han sufrido una situación similar aunque sea por causas diferentes. Por ejemplo, el presidente de Audi Rupert Stadler también ha sido destituido de su cargo recientemente debido a su encarcelamiento e imputación en el dieselgate. El cese en este caso tardó varios meses desde que fue detenido, lo que obligó a la firma en un primer momento a nombrar a un presidente interino que se mantiene de momento en el cargo. Audi también apeló a la presunción de inocencia de Stadler, al que se acusa de haber ocultado premeditadamente la manipulación de las emisiones de motores.

Anteriormente, el dieselgate también se cobró el cargo de Matthias Müller por pérdida de confianza del consejo de administración y de Martin Winterkorn, que era el presidente cuando estalló el escándalo de los motores diésel en septiembre de 2015. Winterkorn intentó mantenerse en el cargo durante algunos días con comunicados y una disculpa grabada en vídeo, aunque no fue suficiente para salvarse.

El grupo Volkswagen también vivió un caso sonado con Bernd Pischetsrieder, un directivo estrella de la automoción. Pischetsrieder fue fichado por Volkswagen en el año 2000 después de que abandonara el puesto de consejero delegado de BMW. Además de presidir Volkswagen, el directivo también era el presidente de Seat pero cayó en desgracia en 2006 por el enfrentamiento con el todopoderoso Ferdinand Piëch, que entonces era el presidente del consejo de administración y uno de los accionistas históricos de referencia.  

Otros despidos en Renault y Ford

Pero Carlos Ghosn también practicó los despidos fulminantes con uno de sus directivos al haber perdido la confianza que tenía en él. Ghosn echó al que era su delfín en 2013, Carlos Tavares, después de que declarara a la prensa su ambición de presidir alguno de los grandes fabricantes automovilísticos. El tiro le acabó saliendo por la culata a Ghosn ya que Tavares fue fichado por el segundo gran grupo francés, PSA (Peugeot Citroën), desde el que adquirió Opel, a la que ha sacado de las pérdidas.

Ford también sufrió en 2017 un despido abrupto. El presidente de la compañía, Bill Ford, tomó la decisión de echar de forma inmediata a Mark Fields, que era el consejero delegado, en un clima de desplome de las acciones de la firma y de la necesidad de acelerar el negocio de la nueva movilidad. 

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