Industria

Pragmatismo para la automoción: la receta de los fabricantes europeos

El presidente de ACEA y CEO de Mercedes, Ola Källenius, defiende "asociaciones pragmáticas" entre las medidas para reimpulsar la industria de automoción

Ola Källenius, presidente y consejero delegado de Mercedes

Ola Källenius, presidente y consejero delegado de Mercedes

Toni Fuentes

10.02.2026 14:50h

3 min

El presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) y consejero delegado de Mercedes-Benz, Ola Källenius, ha reclamado a las instituciones europeas una política industrial y climática más pragmática para garantizar el futuro del sector de la automoción en Europa. En una carta abierta dirigida a los líderes de la Unión Europea, Källenius plantea una hoja de ruta basada en la innovación, los mercados abiertos y una descarbonización flexible que evite la pérdida de competitividad y la desindustrialización del continente.

El máximo representante de los fabricantes europeos subraya que la transición hacia una movilidad de cero emisiones solo será viable si se preserva la fortaleza industrial de Europa. “Solo una industria globalmente competitiva puede movilizar las inversiones necesarias para descarbonizar a gran escala”, advierte, en un contexto marcado por el aumento de la competencia internacional, la fragilidad de las cadenas de suministro y el encarecimiento de la energía.

Reindustrialización y mercados abiertos

Como primera prioridad, Källenius insta a reforzar la resiliencia del sector y a gestionar las dependencias críticas generando más valor en Europa. Para ello, defiende una estrategia de reindustrialización apoyada en incentivos, permisos más ágiles, menores costes energéticos y un apoyo predecible a la inversión, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. 

El presidente de ACEA también defiende construir "asociaciones pragmáticas que refuercen las capacidades y aceleren el desarrollo de tecnologías clave".

En paralelo, reclama acelerar la ratificación y puesta en marcha de acuerdos de libre comercio, como los alcanzados con India o Mercosur, que considera esenciales para mantener a Europa como un actor industrial relevante en un entorno global cada vez más proteccionista.

Una descarbonización flexible y tecnológicamente neutral

El segundo eje de la propuesta pasa por una vía “pragmática” de descarbonización en tres carriles —turismos y furgonetas, por un lado, y autobuses y camiones, por otro— con objetivos ambiciosos, pero flexibles y tecnológicamente neutrales. Según ACEA, la propuesta actual de la Comisión Europea para los objetivos de CO₂ en turismos y furgonetas resulta insuficiente y debería reforzarse con mayores exenciones de cumplimiento de cara a 2030.

Källenius también pide adelantar los mecanismos de compensación antes de 2035 para acelerar el desarrollo de combustibles sostenibles y materiales avanzados, así como adoptar con rapidez las enmiendas que otorguen mayor flexibilidad a los fabricantes de camiones. Todo ello, insiste, debe ir acompañado de incentivos a la demanda, precios de la electricidad más competitivos y un despliegue más rápido de la infraestructura de recarga.

Revertir la caída de la producción europea

La tercera prioridad es frenar el descenso de la producción de vehículos en Europa, aún muy por debajo de los niveles previos a la pandemia. El presidente de ACEA alerta de que el envejecimiento del parque móvil y la creciente carga regulatoria, especialmente en los segmentos de entrada, están poniendo en riesgo la fabricación de vehículos compactos y asequibles en el continente.

Para revertir esta tendencia, propone acelerar la renovación del parque, simplificar la normativa —con ejemplos como una racionalización profunda de la norma Euro 7 para vehículos pesados— y avanzar hacia “paquetes” regulatorios alineados con los ciclos de desarrollo de los vehículos, en lugar de una regulación incremental constante.

En su mensaje final, Källenius asegura que la industria del automóvil está preparada para colaborar con las instituciones europeas en un momento que califica como decisivo. “Europa se enfrenta a un test de independencia industrial. La automoción está en el centro de ese desafío y quiere seguir siendo parte de la solución”, concluye.

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