La fusión entre los grupos Peugeot y Fiat es un matrimonio de conveniencia que se empezó a gestar hace años y que ha tenido qu superar numerosas resistencias. El momento para comprometerse ha llegado este mes de octubre pero no ha sido gracias al azar, sino a la habilidad y perseverancia de uno de sus protagonistas. Carlos tavares, consejero delegado del grupo PSA ​(Peugeot, Citroën, Opel, DS y Vauxhall), se ha movido son sigilo y ha aprovechado la oportunidad para conseguir la aceptación de Fiat Chrysler Automobiles (FCA). Tavares ha vencido y, con el, también ha ganado el estilo que aprendió de Carlos Ghosn, su mentor durante muchos años en Renault Nissan hasta que se divorciaron.

Tavares ha sido el directivo que ha movido los hilos de la aproximación a la familia Agnelli para fusionarse con Fiat. John Elkann, presidente de FCA, aseguraba después del anuncio del acuerdo de fusión que el conocimiento y la experiencia previa fueron determinantes en el éxito de la operación. Era un reconocimiento implícito a la labor de Tavares durante meses y años en los que tuvo que retirarse ante la preferencia de de Fiat por Renault. Tras el fracaso de esa fusión por la interferencia de Nissan, Tavares volvió a aproximarse a Elkann y a Mike Manley, el consejero delegado de FCA, para recuperar la idea inicial del matrimonio, según explica el diario económico francés Les Echos.

Tavares despierta expectativa

En la rueda de prensa que ofreció Tavares en el reciente Salón del Automóvil de Fránkfurt como presidente de la Asociación de Fabricantes Europeas (ACEA) cosechó un lleno absoluto ante la expectativa que genera el directivo del momento. Aprovechó la ocasión para destacar las fuertes inversiones de los grupos automovilísticos para lanzar la mercado un alud de modelos eléctricos e híbridos que no se ha visto correspondido por las administraciones. 

Gracias a la ambición que aprendió de Carlos Ghosn, Tavares (1958, Lisboa) ha asumido importantes retos superados con éxito hasta ahora. Llegó a la cúpula de PSA después de un cese fulminante cuando era el delfín de Carlos Ghosn por haber mostrado en público su interés por suceder al todopoderoso directivo. Remontó una difícil situación poco después de que el Gobierno francés y el grupo chino Dongfeng rescataran a PSA de la quiebra. 

A partir de ahí, su objetivo fue consolidar PSA mediante la ampliación de sus tentáculos. Para eso creó la marca de gama alta DS y compró Opel a General Motors. En un año, la marca alemana volvió a ganar dinero después de un largo periodo de números rojos que colmaron la paciencia de los norteamericanos. 

"Psicópata del rendimiento"

Una de las claves del éxito de Tavares es, además de su persistencia y habilidad diplomática, su exigencia a sus equipos hasta llegar al extremo. Los que lo conocen bien relatan sesiones en las que algunos de sus subordinados han acabado por los suelos y hundidos cuando no siguen el ritmo que exige el CEO de Peugeot. El periódico Les Echos cita una frase del propio directivo en la que se autodefine como "un psicópata del rendimiento". 

La incógnita ahora es ver cómo encaja un grupo con tanta historia como Fiat y Chrysler la llegada de Tavares al puesto de mando. Italianos y norteamericanos tendrán la palabra para dar vía libre al exigente estilo de Tavares o bien para ponerle trabas. El reto que afronta el directivo es, nuevamente, de gran envergadura para alinear las tres culturas empresariales y conseguir las sinergias anunciadas para aliviar el esfuerzo inversor.