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Los jóvenes y la Cumbre del Clima acorralan al automóvil

El movimiento de protesta juvenil y la ONU instan a olvidar los vehículos diésel y de gasolina

Greta Thunberg interviene en Nueva York antes de la Cumbre del Clima de la ONU / GT

Greta Thunberg interviene en Nueva York antes de la Cumbre del Clima de la ONU / GT

José Del Barrio

21.09.2019 13:14h

4 min

Los oídos de los directivos del sector automovilísticos están pitando desde el viernes. Los cuatro millones de jóvenes que se manifestaron en 163 países y la Cumbre del Clima de Nueva York centran sus presiones contra el cambio climático en la lucha contra los vehículos de combustión interna

Las manifestaciones por todo el planeta en la jornada de huelgas y movilizaciones del movimiento Fridays For Futures abanderado por Greta Thunberg congregaron a cuatro millones de personas, según ha publicado la joven activista ecologista en las redes sociales. Ella participó en la multitudinaria marcha de Nueva York contra la contaminación, cargada de simbolismo porque tuvo lugar en vísperas del inicio de la Cumbre del Clima en la ONU.

El primer acto de los preparativos de la reunión de los jefes de Estado y de gobierno en la sede de la ONU en Nueva York es una cumbre del clima juvenil con Thunberg y unos 1.000 jóvenes, de los que 100 líderes contra el cambio climático elegidos entre más de 7.000 solicitudes tienen todos los gastos pagados por Naciones Unidas. La cumbre se puede seguir en directo a través del canal de televisión en 'streaming' en la web de la ONU

La voz de los jóvenes

"Es crucial que los 1.800 millones de jóvenes del mundo puedan dar su opinión en la lucha contra el cambio climático y en última instancia sobre el futuro del planeta", según la responsable de juventud de la ONU, Jayathma Wickrmanayake. 

Las movilizaciones juveniles masivas que tuvieron lugar el viernes 20 de septiembre tenían como objetivo reclamar medidas más audaces para "salvar el planeta" de los efectos del calentamiento global. Los datos globales dan una idea del agravamiento del problema del efecto invernadero. Las emisiones globales de CO2 subieron un 1,7% en 2018 en lo que fue el incremento más pronunciado desde 2013, y agrava la ruptura de una racha de descensos en los ejercicios de 2014 a 2016, según recoge el último informe de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.

Récord de emisiones de CO2

"Las emisiones globales están alcanzando niveles récord y no muestran signos de inflexión. Los últimos cuatro años fueron los cuatro más calurosos registrados, y las temperaturas invernales en el Ártico han aumentado 3°C desde 1990. Los niveles del mar están aumentando, los arrecifes de coral están muriendo y estamos comenzando a ver el impacto del cambio climático que amenaza la vida y la salud a través de la contaminación del aire, olas de calor y riesgos para la seguridad alimentaria", destaca la ONU entre los argumentos de la Cumbre Climática. Por ello, la ONU considera ahora más urgente poner en marcha medidas para frenar la escalada con el lema de "más acciones y menos charla". 

El transporte ocupa un lugar destacado entre los sectores que tienen que cambiar para contribuir a la reducción de CO2 al producir "cantidades significativas de emisiones". Entre los objetivos de la cumbre se encuentran "acelerar el cambio de los combustibles fósiles hacia las energías renovables, así como lograr ganancias significativas en la eficiencia energética". Además, las medidas necesarias tienen que promover la transformación de la industria basada en el petróleo y el gas.

Medidas en las ciudades

Las ciudades, según la ONU, no deben planificarse alrededor de los automóviles sino de las personas y deben invertir en transporte público sin carbono, caminos y carriles para bicicletas protegidos. El transporte público eléctrico impulsado por energía renovable podría evitar 250 millones de toneladas de emisiones de carbono para 2030, así como mejorar la salud de las personas y reducir el ruido y la contaminación del aire en nuestras ciudades, según las Naciones Unidas.

Las medidas que espera la ONU en las ciudades y los países son similares a las anunciadas por Alemania en un plan Marshall ecológico de 54.000 millones que penalizará el diésel y la gasolina y las emisiones de CO2 y favorecerá el transporte público.

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