Industria

Trump quiere imponer a California la manga ancha en contaminación

El Gobierno federal amenaza a California con una guerra legal por su acuerdo con varias marcas para reducir las emisiones

Tráfico de vehículos en el Golden Gate de San Francisco (California)

Tráfico de vehículos en el Golden Gate de San Francisco (California)

José Del Barrio

07.09.2019 11:17h

2 min

El acuerdo firmado por el Estado de California y varias marcas de automóviles para reducir las emisiones de gases más allá de lo quiere Donald Trump ha sentado fatal en la Casa Blanca. El Gobierno federal encabezado por Trump está empeñado en dar una manga ancha en la contaminaciòn que los fabricantes de automóviles no quieren. Para defender su postura, Trump acaba de advertir a California del riesgo de que su media acabe en una guerra legal.

El Gobierno estadounidense ha advertido a California de "consecuencias legales" si no da marcha atrás en su acuerdo con las empresas automovilísticas Ford, Honda, BMW y Volkswagen para fabricar vehículos más eficientes y limpios. "El propósito de esta carta es poner a California en aviso de que este acuerdo marco parece ser inconsistente con la ley federal", indicó el Departamento de Transporte y la Administración de Protección Medioambiental (EPA, en inglés) en una misiva enviada a la Junta de Aire y Recursos de California.

Consecuencias legales

La carta avisa de "consecuencias legales" si California sigue adelante con el acuerdo, a la vez que señala que solo el Gobierno federal tiene autoridad para establecer normas de emisiones y ahorro de combustibles. Los fabricantes pactaron voluntariamente en julio con el Gobierno estatal continuar con las reducciones anuales de emisiones de gases efecto invernadero en los automóviles, camionetas y pequeños camiones de carga hasta 2026. El acuerdo con California supone hacer caso omiso a los planes de la Administración del presidente Donald Trump de rebajar las exigencias medioambientales.

En octubre de 2017, el Gobierno federal anunció que retiraría el Plan de Energía Limpia impulsado por el expresidente Barack Obama (2009-2017), que requería que los estados cumplieran con estándares específicos de reducción de emisiones de dióxido de carbono. Las normas de la era Obama buscaban evitar la emisión de 570 millones de toneladas de gases con efecto invernadero para 2030, el equivalente a la eliminación de las emisiones en un año de 140 plantas de carbón.

En un comunicado, el gobernador californiano, el demócrata Gavin Newsom, subrayó que el Estado no cederá a las presiones. "California planta cara los abusones y seguirá trabajando para fortalecer las protecciones de los coches limpios aseguran la salud y seguridad de nuestros niños y familias", dijo Newsom. 

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