Industria

El frenazo eléctrico de Stellantis le cuesta 22.000 millones y el desplome en bolsa

Stellantis se desploma en bolsa tras anunciar un coste de 22.000 millones por amortizaciones de inversiones fallidas del anterior CEO Carlos Tavares

Antonio Filosa visita la planta de Vigo

Antonio Filosa visita la planta de Vigo

Toni Fuentes

06.02.2026 12:15h

4 min

El giro estratégico de Stellantis en materia de electrificación, con el freno de inversiones, ha tenido un impacto inmediato y contundente en los mercados. El grupo automovilístico anunció que registrará cargos excepcionales por unos 22.200 millones de euros en sus cuentas de 2025, vinculados en gran parte a amortizaciones de inversiones fallidas en vehículos eléctricos impulsadas durante la etapa del anterior consejero delegado, Carlos Tavares. La reacción fue fulminante: las acciones de la compañía se desplomaron más de un 20%.

En la apertura de la sesión bursátil, los títulos de Stellantis llegaron a caer un 19% tanto en París como en Milán, en una de las peores jornadas bursátiles del grupo desde su creación. Media hora después del inicio de la negociación, el valor seguía bajo una fuerte presión vendedora, muy por encima de las caídas generales del mercado.

Críticas a la gestión de Tavares

El grupo italo-franco-estadounidense justificó el ajuste como parte de un “cambio estratégico” iniciado en 2025 para realinear su cartera de productos con la demanda real del mercado, tras reconocer que sobreestimó el ritmo de la transición hacia el vehículo eléctrico. Los cargos se contabilizarán en el segundo semestre de 2025 e incluyen salidas de caja por unos 6.500 millones de euros que se materializarán a lo largo de los próximos cuatro años.

El actual consejero delegado, Antonio Filosa, que tomó las riendas del grupo el año pasado, ha comenzado a desmantelar parte de la ambiciosa apuesta eléctrica heredada de su predecesor, después de que esta provocara una prolongada caída de las ventas tanto en Europa como en Norteamérica, históricamente el principal mercado de beneficios de Stellantis. “Los cargos reflejan en gran medida el coste de haber sobreestimado el ritmo de la transición energética y de una ejecución operativa deficiente previa”, reconoció Filosa en un comunicado.

Del total de los ajustes, 14.700 millones de euros corresponden a la realineación de los planes de producto con las preferencias de los clientes por los híbridos y los nuevos marcos regulatorios, con expectativas significativamente reducidas para los modelos 100% eléctricos. Esta cifra incluye amortizaciones por productos cancelados, deterioros de plataformas y pagos en efectivo asociados a proyectos BEV cuyo volumen previsto se ha recortado drásticamente. Otros 2.100 millones están ligados al redimensionamiento de la cadena de suministro de baterías, mientras que 5.400 millones responden a cambios operativos, provisiones de garantía y procesos de reestructuración, principalmente en Europa.

Pérdidas abultadas

Como parte de este repliegue, Stellantis también acordó esta semana vender su participación del 49% en una empresa conjunta de baterías en Canadá a su socio LG Energy Solution, reforzando así su decisión de reducir exposición directa en este segmento.

El impacto financiero del ajuste es severo. El grupo anticipa una pérdida neta preliminar de entre 19.000 y 21.000 millones de euros en el segundo semestre de 2025, ha suspendido el dividendo y ha autorizado la emisión de hasta 5.000 millones de euros en bonos híbridos perpetuos para preservar la liquidez. A cierre de 2025, Stellantis contaba con unos 46.000 millones de euros de liquidez industrial disponible.

Stellantis quiere ahora convertirse en "un referente de libertad de elección, incluso para aquellos clientes cuyo estilo de vida y necesidades laborales hacen de la creciente gama de vehículos híbridos y de combustión interna avanzados de la compañía la solución ideal". El movimiento sitúa a Stellantis en la misma senda que otros grandes fabricantes occidentales, como Ford o General Motors, que también han tenido que asumir amortizaciones relevantes tras recalibrar sus estrategias eléctricas en un contexto de demanda más débil de lo previsto y cambios regulatorios, especialmente en Estados Unidos.

Pese al fuerte castigo bursátil, la compañía defiende que las primeras medidas adoptadas ya están dando resultados operativos, con una recuperación del volumen de envíos en la segunda mitad de 2025 y una mejora de los pedidos en Europa y Norteamérica. El grupo presentará su nuevo plan estratégico el próximo 21 de mayo, en un intento de recuperar la confianza de los inversores tras uno de los episodios más costosos de su transición eléctrica.

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