Volkswagen ha anunciado una nueva medida en la búsqueda de sinergisas y ahorros que afecta directamente a la estructura y a los altos directivos. El grupo alemán recortará un tercio de la alta dirección de sus marcas generalistas —Volkswagen, Seat/Cupra, Škoda y Volkswagen Vehículos Comerciales— dentro de una profunda reorganización destinada a ahorrar hasta 1.000 millones de euros hasta 2030 solo en el ámbito de la producción.
El movimiento se articula a través del refuerzo del Brand Group Core (BGC), la división que agrupa a las marcas de volumen del consorcio y que a partir de 2026 centralizará producción, compras y desarrollo técnico. En la práctica, el número de altos directivos de las cuatro empresas pasará de 29 a 19, una poda significativa que busca agilizar decisiones, reducir duplicidades y ganar velocidad en un contexto de presión competitiva global.
Impacto en los comités de dirección
En el caso de Seat/Cupra y Skoda, su comité de dirección se reducirá de seis a cuatro miembros, alineándose con el nuevo esquema que se aplicará también en Volkswagen y Škoda. Anteriormente, Seat ya amortizó el puesto de vicepresidente de producción al traspasar esa responsabilidad a un nuevo directivo que coordina las tres fábricas del grupo en España y Portugal. El recorte más fuerte se producirá en la la marca Volkswagen, que ahora cuenta con una dirección de siete miembros.
A partir de ahora, cada marca contará únicamente con un consejero delegado, y responsables de Finanzas, Recursos Humanos y Ventas, mientras que áreas clave como I+D, Producción y Compras se gestionarán de forma unificada desde la estructura central del grupo.
Centralización para ganar escala
La nueva gobernanza del Brand Group Core supone un cambio cultural y operativo de calado. El grupo apuesta por una gestión sinérgica, en la que las decisiones estratégicas se tomen pensando en el conjunto y no en cada marca de forma aislada. El objetivo es explotar al máximo los efectos de escala, reducir costes estructurales y acelerar el desarrollo de productos más competitivos.
Uno de los pilares del plan es la reorganización de la producción. Las más de 20 plantas del BGC se estructurarán en cinco grandes regiones industriales, con una gestión regional responsable de la planificación, la logística y la coordinación entre marcas y países. Este nuevo modelo ya ha comenzado a desplegarse en la Península Ibérica, donde las fábricas se han integrado en un clúster intermarca.
Solo en el área de producción, Volkswagen estima que esta reorganización permitirá ahorros acumulados de 1.000 millones de euros hasta 2030, dentro de su programa de mejora continua del rendimiento.
Menos directivos, más presión
La reducción de la alta dirección se enmarca en un contexto más amplio de ajuste en el grupo. Volkswagen está inmerso en un proceso para eliminar hasta 35.000 empleos en Alemania de aquí a 2030, mientras lidia con la desaceleración industrial en Europa, la ofensiva de los fabricantes chinos y el impacto de los aranceles en mercados clave.
Según fuentes del sector, los ahorros previstos combinan recortes de costes de personal directivo y eficiencias industriales, en una estrategia que busca preservar la rentabilidad de las marcas de volumen sin renunciar a su identidad.
Thomas Schäfer, CEO de la marca Volkswagen y responsable del Brand Group Core, resume el espíritu del cambio: más rapidez, menos complejidad y una orientación clara a resultados. “La nueva gobernanza reduce costes y estructuras, a la vez que aumenta nuestra eficiencia”, ha señalado.
El recorte en la cúpula no es solo un ajuste contable, sino una señal clara de hacia dónde se dirige el grupo. Volkswagen apuesta por marcas más ligeras en gestión, respaldadas por una estructura central fuerte, capaz de absorber la complejidad tecnológica y regulatoria del futuro del automóvil. El objetivo final es remontar las bajas cifras de rentabilidad, que no sientan nada bien a los inversores.