Industria

La fábrica polaca de Bosch gana la partida a la de Lliçà

La multinacional eligió la planta de Mirków para invertir 18 millones en una nueva línea de frenos que hubiera salvado el centro catalán

Fábrica de Robert Bosch en Mirków (Polonia) / BOSCH

Fábrica de Robert Bosch en Mirków (Polonia) / BOSCH

Toni Fuentes

26.02.2021 00:20h

3 min

El anuncio de cierre de la fábrica de Robert Bosch en Lliçà d'Amunt ha pillado por sorpresa a la Generalitat de Cataluña, que ha admitido que desconocía que estuviera amenazada. Pero los problemas de la planta catalana empezaron hace más de 10 años y se agravaron recientemente, cuando la multinacional alemana decidió apostar por la fábrica rival en la población polaca de Mirków

El repliegue industrial del grupo Bosch en Cataluña con el cierre de las plantas de Lliçà y de Castellet supondrá unos 640 despidos este año, según los planes de la compañía. La factoría más grande es la de Lliçà, en la que trabajan 340 empleados pero que hace unos 10 años tenía una plantilla de casi el doble. 

La fábrica del Vallès ha tenido que superar varios 'macht point' en los últimos años que se han logrado salvar con recortes de plantilla y reducciones de costes, incluida la que suponía la regularización urbanística del terreno en el que está ubicada, que durante mucho tiempo fue considerado como agrícola en lugar de industrial.

Ganadores y perdedores

Pero la última bola de partido que se juega ahora parece que puede ser la definitiva y muestra, nuevamente, las secuelas de la globalización de la industria de automoción en forma de ganadores y perdedores. En este caso, los ganadores son los 800 empleados de Mirków, una planta que concentrará toda la producción de frenos de Bosch en Europa con la exepción de Turquía, que tiene su propia factoría.

Precisamente, la planta turca produce el mismo tipo de frenos tradicionales de vacío que se hacen en Lliçà y que son incompatibles con los vehículos eléctricos e híbridos pero que en Turquía siguen teniendo demanda. 

En cambio, la fábrica polaca ganó definitivamente la batalla por el futuro de la producción de frenos de Bosch con una inversión de la multinacional de unos 18 millones para abrir una nueva línea de montaje de un producto innovador. El proyecto tardó dos años en implementarse y, desde 2020, la planta de Mirków fabrica la segunda generación de servofrenos electromecánicos iBoost 2 

Ejemplo de deslocalización

"Esta decisión demuestra que Bosch aprecia la experiencia y los resultados del equipo polaco y la alta calidad de nuestro trabajo. Para 2027, hasta 10 millones de automóviles estarán equipados con iBooster 2 fabricado por nuestra planta", aseguró Piotr Pyzio, director de la fábrica en Mirków, hace un año, cuando se anunció el inicio de fabricación de los nuevos frenos. La fábrica de Bosch en Mirków produce conjuntos de potencia y componentes para sistemas de frenos desde 1996 para un gran número de marcas automovilísticas.

"Había un exceso de capacidad de producción en Europa y es necesario consolidarla en una sola planta, y la de Polonia tiene unos costes más bajos", afirma un portavoz de Bosch España. El centro de Mirków asumirá también la producción que se hace ahora en Lliçà, además de los nuevos frenos. 

Para los sindicatos, el cierre de la factoría de Lliçà d'Amunt es un ejemplo de deslocalización en el que la compañía busca una reducción de costes con el traslado de la producción a Polonia. Además, acusan a las administraciones de carecer de una política industrial activa, lo que agrava el reguero de cierres y recortes en proveedores de automoción en Cataluña.

 

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