En Las Vegas, donde cada enero la tecnología compite por deslumbrar, Hyundai Motor Group logró algo más difícil que acaparar flashes: convencer a los inversores. Bastó que el robot humanoide Atlas caminara por el escenario del CES 2026, saludara al público y simbolizara una estrategia, con aliados clave como Nvidia, Boston Dynamics y Google, para que la bolsa reaccionara con entusiasmo. Las acciones de Hyundai Motor llegaron a subir casi un 15 %, hasta máximos históricos, muy por encima del índice de referencia surcoreano.
Detrás de la demostración del robot Atlas, rival directo del Optimus de Tesla, había un mensaje que el mercado entendió rápido: Hyundai quiere liderar la próxima frontera industrial, la de la inteligencia artificial física, y no hacerlo en solitario. La alianza estratégica con Nvidia y Google DeepMind, sumada a la integración total de Boston Dynamics, dibuja una hoja de ruta ambiciosa que va mucho más allá del automóvil.
De fabricar coches a entrenar robots
Bajo el lema “Partnering Human Progress”, el grupo surcoreano presentó en el CES 2026 su AI Robotics Strategy, una evolución natural de su discurso tecnológico de los últimos años. Si en 2022 hablaba de “expandir el alcance humano”, ahora el énfasis está en colaborar: humanos y robots trabajando juntos en entornos reales.
El núcleo de esa visión es Atlas, el humanoide desarrollado por Boston Dynamics. No es un robot de laboratorio ni una promesa lejana. Hyundai quiere producirlo en serie, con una capacidad prevista de 30.000 unidades anuales en 2028, e integrarlo progresivamente en sus fábricas, empezando por la planta de vehículos eléctricos de Georgia, en Estados Unidos.
Atlas está diseñado para hacer lo que los humanos no quieren —o no deberían— hacer: levantar hasta 50 kilos, repetir movimientos agotadores, operar en entornos hostiles y asumir tareas de riesgo. Con 56 grados de libertad, manos con detección táctil y autonomía total desde el primer día, el humanoide aspira a convertirse en una pieza habitual de la industria, no en una rareza tecnológica.
Nvidia, Google y el “momento ChatGPT” de la robótica
Pero el verdadero catalizador del entusiasmo bursátil no fue solo Atlas, sino quién está detrás de su cerebro. Los contactos del presidente de Hyundai con Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, y el anuncio de una colaboración profunda en infraestructuras de IA, simulación y aprendizaje reforzaron la percepción de que Hyundai podría convertirse en un socio estratégico —y no solo un cliente— del gigante de los chips.
“El momento ChatGPT para la robótica ya ha llegado”, proclamó Huang. Y el mercado pareció darle la razón. Analistas en Seúl apuntaron a que los inversores están descontando una relación más estrecha entre Hyundai y Nvidia, incluso con posibles inversiones cruzadas en el futuro.
A ese eje se suma Google DeepMind, que colaborará con Boston Dynamics para integrar modelos avanzados de IA generativa —como Gemini Robotics— capaces de razonar, planificar y adaptarse al mundo físico. La robótica deja así de ser una cuestión de hardware sofisticado para convertirse en una disciplina dominada por datos, aprendizaje continuo y software.
Una cadena de valor pensada para escalar
Hyundai juega con una ventaja que muchos rivales no tienen: escala industrial. Su estrategia de robótica se apoya en una red de valor que integra fabricación, logística, componentes y software. Las fábricas definidas por software (SDF), los centros de entrenamiento de robots y la experiencia acumulada en producción en masa permiten algo clave: llevar la robótica de la demostración al negocio.
El grupo planea que los robots aprendan en sus propias plantas, alimentados por datos reales, y mejoren de forma continua mediante ciclos de entrenamiento y despliegue. A ello se suma un modelo de negocio basado en Robotics as a Service (RaaS), ya probado con clientes como DHL o Nestlé, que reduce costes iniciales y acelera la adopción.
Más que un rally bursátil
Algunos analistas pidieron cautela. Recordaron que Atlas presentado en el CES era, en gran medida, una maqueta funcional y que la producción a gran escala aún está a varios años vista. Pero incluso esas voces coincidieron en que el movimiento estratégico es sólido.
La subida en bolsa refleja algo más profundo que una reacción puntual al CES. Refleja la percepción de que Hyundai está dejando de ser solo un fabricante de automóviles para posicionarse como actor central en la convergencia entre IA, robótica y movilidad.