La precampaña electoral ha empezado dejando poco margen para lo que no sea la nueva pugna entre los candidatos a la presidencia del Gobierno. Pero la economía no espera y sigue su curso. Por eso, la visita del rey Felipe VI a las fábricas de PSA de Zaragoza y de Renault de Valladolid de este mes de octubre tiene una connotación especial, sobre todo cuando el sector del automóvil se encuentra en la encrucijada y con su futuro en juego. 

Las dos plantas de los dos grupos franceses se pondrán de gala y recibirán al monarca con la alfombra roja porque tienen buenas noticias y se tienen que celebrar porque últimamente son más escasas. Las visitas constituyen una gira real por la nueva electromovilidad ya que tienen como objetivo apretar de forma simbólica el botón del inicio de la producción de un modelo eléctrico (el nuevo Corsa en Figueruelas) y de un SUV con versión híbrida (el nuevo Captur que se produce en Valladolid). Actuarán de anfitriones el presidente de PSA, Carlos Tavares, y el consejero delegado de Renault, Thierry Bolloré.

Decisiones pendientes

El 'tour' de la transición ecológica de la industria de automoción española llega con los dirigentes políticos con la mente puesta de nuevo en las urnas y con las grandes decisiones pendientes en materia de política económica e industrial. Como decía el secretario general de Industria en funciones, Raül Blanco, nos hubiera ido mejor con una legislatura en plenas facultades con cuatro presupuestos nuevos en lugar de las cuentas prorrogadas de Cristóbal Montoro totalmente desfasadas. 

Junto a Felipe VI también visitará las fábricas de Opel y de Renault la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto, que tiene el cajón lleno de proyectos pendientes desde hace meses. De tanto esperar, la situación económica y del sector del automóvil va empeorando, lo que incrementa notablemente la urgencia y la necesidad de tomar medidas que apuntalen el sector y los mercados. Por eso la gira del Rey tiene en esta ocasión más trascendencia, aunque en su caso suponga más un espaldarazo simbólico que no un plan de apoyo a la industria como tal. 

El monarca podrá comprobar de primera mano los avances de las dos factorías en la electromovilidad y también los primeros efectos sobre el empleo de las incertidumbres que pesan sobre la automoción. En Valladolid, por ejemplo, Renault prevé prescindir de trabajadores temporales como consecuencia de la reducción de producción de motores y de componentes para la planta de Palencia, que suprimirá un turno. Es momento de apoyar y acompañar al sector más que de disputas políticas estériles.