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Las carreteras del Valle del Jerte, donde los colores del campo marcan el calendario

Esta zona de Extremadura está a un tiro de piedra de Madrid y es una ruta ideal para disfrutarla en descapotable o en moto

Una ruta en coche por el valle del Jerte en Extremadura

Una ruta en coche por el valle del Jerte en Extremadura

Ana Montenegro

16.04.2020 21:32h

5 min

El Valle de Jerte, en la provincia de Cáceres, está atravesado de este a oeste por la carretera nacional N-110. Este paisaje, declarado de interés cultural en 1973, se extiende entre Plasencia y el puerto de Tornavacas, que es la frontera natural con la vecina provincia de Ávila. Su encanto radica en su orografía, un valle en forma de V suave, cortado en el fondo por el río Jerte, que le da nombre. Procede del vocablo árabe xerit (que significa río angosto o río cristalino). Es el escenario de la primera de las rutas por carreteras secundarias de la web Coche Global para después del confinamiento.

El valle está formado por las laderas de dos pequeñas cadenas montañosas que forman parte del macizo de Gredos, los Montes de Traslasierra en el noreste y la Sierra de Tormantos es el sureste. Ambos consiguen que tenga un microclima propio, más suave y con más humedad que las zonas del entorno. En esta sierra está el pico más alto de la provincia, el Torreón (2.401 metros) y también el pueblo más elevado, El Piornal (1.175 m). La Sierra de Tormantos separa el Valle del Jerte de la comarca de La Vera, la del famoso pimentón.

El espectáculo de los cerezos

Esta orografía encajonada entre montes produce un paisaje de cuento, con un secreto que habría que ver, al menos una vez en la vida: la floración de los cerezos. En los últimos años este espectáculo, que se produce entre finales de marzo y principios de abril en función de la climatología y las lluvias, había atraído a cientos de turistas, en 2020 los alrededor de 1,5 millones de cerezos que cubren el valle, florecieron en la segunda quincena de marzo, en pleno estado de alarma. Con la misma belleza de siempre pero en absoluta privacidad.

El Valle del Jerte está cubierto de cerezos desde la Edad Media. Están plantados en bancales en las laderas de los montes que miran al río y salpicados con robles y castaños. Normalmente entre finales de marzo y principios de abril todo el valle se viste de un blanco esponjoso. El fenómeno dura sólo entre 12 y 15 días.

Si nos retrasamos el espectáculo es la lluvia de pétalos, todavía más corta porque desaparece en unos cuatro días. En ese momento el suelo se cubre de un manto blanco y el aire de confeti. El espectáculo cromático cambia en junio y julio, con el rojo de las cerezas entre las ojas verdes.

Visita a Plasencia

Es por todo esto por lo que el Valle del Jerte es un destino imprescindible. A mí me gusta entrar por Plasencia, a través de la Vía de la Plata, la N630, que vertebra esta zona de norte a sur. Plasencia, que conserva parte de las murallas medievales y un acueducto del siglo XVI, merece un paseo por su casco antiguo, partiendo de la plaza mayor. La ciudad está llena de casas señoriales, palacios, conventos y una impresionante catedral que combina los estilos románico, gótico y una construcción posterior renacentista. 

El recorrido del Valle del Jerte por la N-110 es corto, sólo unos 38 kilómetros por una carreta con un carril por sentido, prácticamente una recta, que discurre con el río Jerte a la izquierda y va atravesando los pueblos como Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte y Tornavacas.

Mi consejo es hacer el recorrido despacio, con las ventanillas abiertas, en moto o en un descapotable para poder percibir mejor los olores y los cambios de luces. Y si salimos de varias semanas de confinamiento lo vamos a valorar mucho más. Las sugerencias en cuanto a descapotables, propios o de alquiler, pueder ser muy amplias: desde un distinguido BMW Serie 2 Cabrio a un Volkswagen T-Roc Cabrio pasando por el eléctrico Smart EQ Fortwo Cabrio.

Cómo escapar del tráfico

El firme es muy bueno, pero el tráfico antes de este año era endiablado los fines de semana que coincidían con la floración. Para huir un poco del trafico troncal y tener una mejor perspectiva del paisaje, recomiendo desviarte por los caminos y carreteras laterales para ascender por las sierras y tener una. En la mayoría de estos caminos circulamos entre cerezos que en tramos crean un túnel sobre la calzada.

Si te desvías a la izquierda por la CC-51 en dirección a El Torno, la carretera que va ascendiendo bordeando la ladera del monte y la conducción es más divertida. Dos kilómetros antes de llegar al pueblo está el mejor mirador sobre el Valle con unas curiosas estatuas de hombres y mujeres desnudos que, según indica un cartel insertado en una piedra, están dedicadas a los olvidados de la Guerra Civil y la dictadura. Una curiosa compañía para unas vistas espectaculares. La carretera sigue hasta la localidad de Rebollar y nos devuelve a la N-110.

Cabezuela del Valle exige una parada para visitar su casco antiguo, que está declarado ‘Conjunto Histórico Artístico’. Es una localidad de origen medieval con callejuelas retorcidas y empinadas, flanqueadas por casas con vigas de madera vistas y escudos en las fachadas, que dan idea de un pasado muy importante. Puede ser un buen lugar para comer. La gastronomía se basa en los excelentes productos extremeños: jamón, Torta del Casar, migas, cordero asado o patatera (un embutido típico hecho con patata, similar al farinato salmantino).

Por aquí pasó el emperador Carlos V camino de su jubilación en el Monasterio de Yuste, en la vecina Vera. También tiene un museo sobre la cereza del que lo más curioso es la casa típica en la que está ubicado. Sinceramente, creo que lo mejor de las cerezas en comérselas, y este es el mejor lugar para hacerlo.

Dónde comer y dormir

Una buena propuesta para descansar en esta ruta es Plasencia. Podemos optar por dormir en una antigua casa señorial, en el hotel Palacio Carvajal Girón, o en el antiguo convento de San Vicente Ferrer, que ahora es Parador de Turismo.

En la comarca hay unas 200 variedades diferentes de cerezas, entre ellas las ‘picotas del Jerte’ que tiene denominación de origen protegida y está considerada como una las mejores cerezas del mundo. Pero para saborearlas tendremos que esperar aún unos meses… y más calor.

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