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El 'Rent a Car' denuncia la chapuza de las etiquetas en Madrid

Las empresas de alquiler reclaman que el control de acceso se haga de forma telemática

Cartel que identifica Madrid Central, la zona con restricciones de tráfico

Cartel que identifica Madrid Central, la zona con restricciones de tráfico

Pilar Aragón

24.05.2019 13:10h

3 min

Un mes después de la entrada en vigor de la normativa que exige mostrar la etiqueta ambiental para acceder a Madrid, las empresas de alquiler de vehículos han denunciado lo que puede calificarse de la chapuza de las pegatinas de la DGT

Aneval, la asociación que agrupa a las cinco grandes empresas del 'rent a car' en España, ha pedido este viernes, cuando se cumple un mes de la obligatoriedad de exhibir la pegatina para acceder a Madrid Central, que el Ayuntamiento que salga de las urnas el próximo 26M prescinda de etiquetas en el parabrisas y ponga en marcha un sistema de control telemático como ya hace con las tarifas de las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).

Las empresas de alquiler apoyan la iniciativa de la alcaldesa Manuela Carmena para reducir la contaminación y favorecer una zona centro baja en emisiones, aunque consideran que "filtrar el tráfico de acuerdo a una etiqueta física no solo resulta anacrónico en un contexto de transformación digital sino poco coherente, ya que la impresión masiva de distintivos de plástico resulta antiecológica".

La chapuza de las etiquetas también se debe a un error en la impresión de los distintivos. Además, ahora se suma un nuevo impedimento. Debido a un cambio en el material con el que la Fábrica de Moneda y Timbre (FNMT) produce las pegatinas, aproximadamente el 5% resultan ilegibles al retirarles el papel protector que cubre el adhesivo, "lo que las hace inservibles después de haber hecho el esfuerzo logístico", según denuncia Aneval. De ese 5%, prácticamente hay que volver a comprar nueve de cada diez, lo que obliga a repetir de nuevo todo el proceso de distribución.

Además, las empresas alquiladoras han advertido de que la obligación de mostrar las etiquetas interfiere en la operativa del sector obligándoles a paralizar la flota hasta que reciben el distintivo. Todo ello a pesar de que sus coches, que se renuevan cada nueve meses, cumplen con todas las exigencias medioambientales para circular.

Sobrecoste de dos millones

Teniendo en cuenta que disponen de una flota de más de 500.000 vehículos, el esperar una media de dos días la recepción del distintivo, supone el equivalente a tener su actividad parada un millón de días, lo que implica dejar de ingresar más de un millón de euros. Además, a esta cantidad hay que sumar los costes de impresión y logística para hacer llegar la pegatina hasta cada coche, lo que representa, como mínimo, otro millón de euros más.

Y es que como la flota de rent a car es dinámica y susceptible de circular por Madrid en algún momento de su vida, es preciso localizar los vehículos por toda la geografía española y enviar por mensajero la pegatina con su correspondiente número de matricula, lo que genera el “síndrome de la pegatina perseguidora”, puesto que se da a menudo el caso de que el coche ya ha salido a otro destino cuando la etiqueta llega.

Pero además, se da la paradoja de que los vehículos más viejos y contaminantes pueden circular sin necesidad de mostrar la etiqueta ambiental debido a que no disponen de ella y sin que reciban una multa, como sucede en el resto de coches.

Según el portavoz de Aneval, Jose Luis Sanz, “cuando una decisión como la que toma el Ayuntamiento de Madrid de obligar a llevar un distintivo físico paraliza la actividad económica de un sector que no solo no está cometiendo infracciones en materia ambiental sino que tiene la flota más descontaminante del parque es que algo no funciona bien”.

 

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