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El 'bad diesel' se convierte en un zombi

Redacción

02.12.2016 10:39h

2 min
El diésel no tiene quien lo quiera. Estos días es posible ver un anuncio de la marca de ropa y complementos Diesel que se ha convertido en una metáfora de la caída en desgracia del gasóleo. El spot publicita el nuevo perfume Diesel Bad, que se presenta en un frasco negro que la marca dice que recuerda el cuero pero que a mí me sugiere el color del petróleo. Con la que está cayendo, no podía escoger un nombre más indicado. Efectivamente, el diésel ahora es malo, muy malo, y ya se puede decir que es un zombi. Parafraseando el refrán, entre todos mataron al diésel y él solo se murió. La lista de ciudades que han empezado a poner restricciones a la entrada de coches con motor diésel se va ampliando. Las últimas en sumarse han sido Madrid, México y París, que han anunciado que a partir del 2025 vetarán el acceso al núcleo urbano a los vehículos de gasóleo, y Barcelona que prepara medidas similares. El argumento para tomar esa decisión no admite discusión: se trata de reducir la emisión de partículas nocivas para la salud como los óxidos de nitrógeno (NOx). El diésel, de héroe a villano Sin embargo, las administraciones que ahora se llevan las manos a la cabeza por los elevados niveles de polución son las mismas que desde hace dos décadas han impulsado a los fabricantes de coches a inundar el mercado de vehículos de gasóleo porque era la tecnología más asequible para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los causantes del efecto invernadero. En poco tiempo, el diésel ha pasado de héroe a villano. Y por ello se vinculó el impuesto de matriculación a los niveles de CO2, de tal manera que los que emiten menos de 120 gramos por kilómetro están exentos y el resto paga en varios tramos. Entonces, el NOx era secundario a pesar de que causaba las mismas muertes o probablemente más porque las emisiones eran más elevadas de personas por problemas respiratorios y complicaciones derivadas. Los fabricantes, a piñón fijo Pero el futuro alternativo al diésel es incierto. Un ejemplo: el aumento de coches de gasolina que ya se está produciendo puede provocar un incremento de los niveles de emisiones de CO2, que en los últimos años han ido descendiendo. Otro ejemplo: los fabricantes siguen planificando coches grandes y pesados, como el futuro SUV de Seat basado en el prototipo 20V20, que si se tienen que vender en una versión de gasolina gastarán bastante más combustible que los diésel. La alternativa de los coches eléctricos será lenta por las limitaciones de la tecnología en cuanto a autonomía y precio, por lo que los híbridos se pueden convertir en la opción más factible a corto plazo para reemplazar al diésel zombi.

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