Sostenibilidad

El accidente de Adamuz irrumpe en pleno récord de la alta velocidad

El siniestro de Adamuz llega coincidiendo con otro récord de pasajeros de Renfe, Iryo y Ouigo a la espera de otro salto en prestaciones

Aglomeración de viajeros en el AVE en Sants

Aglomeración de viajeros en el AVE en Sants

Toni Fuentes

19.01.2026 14:50h

3 min

El estruendo del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) irrumpió en uno de los momentos de mayor expansión de la alta velocidad en España como factor de revolución de la movilidad. El siniestro, en el que se vieron implicados un tren ETR 1000 de Iryo y un Alvia S-120 de Renfe, dos trenes de última generación y referentes del mercado europeo, se produjo cuando la red vive cifras inéditas de viajeros, más operadores que nunca y un nuevo salto tecnológico en el horizonte.

Nunca se había viajado tanto en alta velocidad. La suma de pasajeros entre enero y noviembre de 2025 llegó a 40,3 milones, con lo que el ejercicio superó ya el anterior récord de 2024, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. En 2024, casi 40 millones de viajeros utilizaron los servicios comerciales de alta velocidad, un 22 % más que en 2023 y un 77 % más que en 2019, último año previo a la pandemia y a la liberalización del sector, según datos de la CNMC. El tren no solo ha recuperado terreno: ha redefinido el mapa de la movilidad interurbana.

Impulso gracias a la competecia

La escena de devastación de Adamuz contrasta con una realidad de crecimiento sostenido. Todos los corredores con competencia batieron récords en 2024. El Madrid-Barcelona alcanzó los 14,6 millones de viajeros, el Madrid-Valencia superó los 5,6 millones, y los enlaces con Andalucía —Madrid-Sevilla y Madrid-Málaga/Granada— rozaron los cinco millones cada uno, con crecimientos superiores al 25 %. El Madrid-Alicante, tradicionalmente más estacional, se disparó un 33 %.

La liberalización ha traído más trenes, más frecuencias y precios más bajos. En el eje Madrid-Barcelona, el billete cuesta hoy un 35 % menos que en 2019; en el Madrid-Valencia, un 42 % menos. La entrada de Ouigo como tercer operador en los corredores del sur redujo tarifas y, lejos de restar clientes a Renfe o Iryo, generó demanda adicional. El tren ha ganado terreno al avión hasta cotas impensables hace una década: en algunos corredores, la cuota modal supera el 80 %, dejando al histórico puente aéreo como una opción secundaria.

Salto hasta 350 km/h

Es en este contexto de red saturada y máxima exigencia operativa donde se produce el accidente de Adamuz. La paradoja es evidente: más viajeros que nunca circulando sobre una infraestructura sometida a una presión creciente, mientras el sistema avanza hacia un nuevo salto de prestaciones. El Ministerio de Transportes prepara la adaptación de la red para permitir circulaciones de hasta 350 km/h, empezando por el eje Madrid-Barcelona, con el objetivo de reducir el viaje por debajo de las dos horas y, al mismo tiempo, incrementar la capacidad sin necesidad de construir nuevas vías.

Los trenes implicados en el siniestro de Adamuz simbolizan esa modernización. El ETR 1000 de Iryo, capaz de alcanzar los 400 km/h, representa la vanguardia tecnológica europea. El S-120 de Renfe, con su sistema de ancho variable, encarna la versatilidad que permitió extender la alta velocidad, aunque sin llegar velocidades máximas, más allá de las líneas puras AVE. Ambos modelos forman parte de un parque que ha sostenido el crecimiento, pero que también acusa el paso del tiempo en algunos tramos y la acumulación de tráfico.

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