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El eléctrico Cupra Born destroza los prejuicios en nuestra prueba

El primer modelo sin emisiones de la marca española es muy potente, deportivo, de conducción divertida y con una autonomía digna de un coche de gasolina

Cupra Born en la prueba de Coche Global

Toni Fuentes

29.10.2021 00:00h

6 min

El Cupra Born ya está aquí después de una larga espera. El grupo Seat ha querido cuidar al máximo su carta de presentación en la nueva movilidad 100% eléctrica después de la primera prueba piloto con el Seat Mii, que permitió reconvertir el utilitario de gasolina y alargar su vida útil. Pero el Cupra Born es otra cosa, es un modelo pensado como eléctrico desde el primer boceto. En la prueba que hemos realizado para la sección Car Review & Rating, el Born nos ha sorprendido gratamente y ha confirmado nuestras sospechas de que es un eléctrico que desmonta los prejuicios y algunos temores de los nuevos vehículos sin emisiones.   

La mayoría de los consumidores ven los coches eléctricos con muchos recelos, y tienen razón en algunos aspectos. Pero hay mucho prejuicio a un cambio disruptivo al que no han ayudado mucho los primeros modelos que fueron saliendo al mercado. Eran bastante estrafalarios en su diseño, con unas prestaciones escasas y con unos precios muy altos. Pero el grupo Volkswagen ha recuperado el espíritu del coche del pueblo que se vio en el Escarabajo o en el 600 para programar una hoja de ruta hacia la popularización de los coches eléctricos.

Hacia el 600 eléctrico

El Cupra Born es un estadio inmediatamente anterior al nuevo 600 eléctrico que preconiza Wayne Griffiths, presidente de Cupra y del grupo Seat, para su lanzamiento a partir de 2025 y fabricado en España. El precio del Born, producido en la planta alemana de Zwickau, es todavía más alto que una versión equiparable de un Cupra León, por ejemplo, pero se va acercando a niveles más razonables gracias a que comparte plataforma y costes de desarrollo con el Volkswagen ID.3. Primer prejuicio en cuestión.

En segundo lugar, su diseño no recuerda a una nave espacial, sino que podría pasar perfectamente por un nuevo modelo de gasolina o diésel. Compite en el disputado segmento de los compactos familiares, en el mismo en el que el grupo alemán tiene potentes superventas como el VW Golf o el Seat León, desafiando a los todopoderosos SUV. De hecho, tanto el Born como el ID.3 comparten la misma arquitectura básica en la que destaca como principal novedad un guiño a los viejos y sufridos monovolúmenes al incorporar un segundo montante frontal que forma el característico triángulo entre el morro y el habitáculo

Los responsables de la marca española lo justifican por la necesidad de lograr una inclinación más agresiva que ayude a mejorar la aerodinámica y arañar unos kilómetros a la autonomía disponible, un elemento crítico para un eléctrico. Para mi gusto, ese doble montante es incómodo porque dificulta la visibilidad especialmente en los giros, tal como hemos podido comprobar circulando con el nuevo Born por la carretera de montaña del puerto del Ordal, en el área de Barcelona. Es un pequeño sacrificio para lograr un beneficio en la eficiencia, pero en general vemos que Cupra logra también combatir el prejuicio del diseño estrambótico de los eléctricos.

Cupra Born, GTI disfrazado de eléctrico

Otra de las críticas que se suelen hacer a los nuevos modelos sin emisiones es que su conducción es como la de un carrito de golf. Nada más alejado de la realidad en el Born. Este modelo tiene poco que envidiar a otros deportivos de Cupra con motor de combustión interna, ni en sus prestaciones ni en su experiencia de conducción. Tal como decíamos en la crónica con motivo del primer vistazo al Born, se trata de un GTI disfrazado de sofisticado eléctrico. Sin el rugido característico de un motor de gasolina de alta cilindrada, el Born mejora el rendimiento de la potencia con una aceleración instantánea que te deja enganchado al asiento y que es conveniente administrar bien. El modelo sumará en 2022 una versión que dispondrá de más potencia gracias a un efecto eBoost que aportará 20 caballos extra durante un máximo de 30 segundos, que puede resultar muy útil para adelantamientos por ejemplo, aunque realmente el coche va ya sobrado de pegada. 

En los últimos meses, los coches eléctricos han sumado nuevos recelos por parte de sus detractores relacionados con el encarecimiento de la electricidad. “Sale todavía menos a cuenta”, suelen decir cuando se compara el precio por kilómetro de un eléctrico con uno de gasolina. Pues el Cupra Born también desmonta ese recelo ya que en nuestra prueba demostró que tiene un consumo muy moderado, comprendido entre los 15,4 y los 18 kWh a los 100 kilómetros, una marca realmente muy competitiva. 

Si cuentas el kWh a un precio medio de 0,20 euros (teniendo en cuenta que hay tarifas especiales de madrugada más económicas), el coste de recorrer 100 kilómetros se quedaría entre 3 euros y 3,6 euros frente a un promedio de nueve euros con un turismo de gasolina que gaste 6 litros a los 100 km a un precio de 1,50 euros el litro. Por tanto, un eléctrico como el Born nos a sale por un tercio de su homólogo de gasolina, sin tener en cuenta evidentemente el precio de compra. 

Lo peor del Cupra Born

En el capítulo de pegas, tenemos, efectivamente, el sobrecoste que supone el Born, como cualquier eléctrico, por el alto coste que tienen todavía las baterías. Para contrarrestar este obstáculo, Cupra aprovechará el lanzamiento del Born para ofrecer nuevas fórmulas de acceso mediante la suscripción, es decir, un renting flexible adaptado a las necesidades del usuario. 

Para atraer esos nuevos fans de la electromovilidad, Cupra añade a la deportividad y la potencia un equipamiento tecnológico de primer nivel que sigue los pasos del VW ID.3 pero con el estilo de la marca española. El cockpit estrena un concepto con una pantalla central de gran tamaño que permite operar con todas las funciones del coche, que solo conserva unos pocos botones físicos. Además, dispone de un pantalla rectangular pequeña sobre el volante con las informaciones básicas para la conducción.

Sin embargo, la pantalla central está orientada hacia el conductor, con lo que la visión para el copiloto y el resto de pasajeros se complica un poco por el ángulo. En este caso, quizá hubiera sido mejor una solución más versátil como la de la pantalla del prototipo del Cupra Tavascan, que se puede orientar mediante su desplazamiento. 

Precios y versiones

Por otro lado, el cambio de marchas ha desaparecido de la parte central entre los asientos y se sitúa en un mando a modo de palanca que sale de la pequeña pantalla frontal del conductor. Es el mismo sistema que el VW ID.3 y recuerda la posición del cambio manual de algunos viejos coches. Cuando le coges el tacto al movimiento del cambio automático del Born y pillas el ángulo de visión, resulta práctico aunque muchos nostálgicos echarán de menos la posición convencional. La nueva movilidad es también eso, una disrupción tecnológica y cultural en relación con el paradigma de los coches de gasolina y diésel.    

Las primeras unidades del Cupra Born se entregan a mediados de noviembre con unas configuraciones que se han simplificado. La autonomía oscila entre 340 y 540 kilómetros en función de la versión, de 110 kW y 150 kW, que se venden a partir de 38.610 euros que se quedan en unos 30.000 con la ayuda del Plan Moves 3 y la promoción de la marca. Este modelo también supone un cambio en la forma de comercialización, ya que se hará mediante nuevos contratos de agencia con los concesionarios que dan más protagonismo a la marca en la relación con el cliente, aunque la recogida del coche se hace en el distribuidor.   


​Valoración del Cupra Born: diseño 8,2; interior 8,5; motor 8,5; conducción 9; global 8,55.

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