François Provost continúa desmontando, pieza a pieza, el legado estratégico de Luca de Meo en Renault. El consejero delegado ha decidido suprimir la estructura de Ampere, la división eléctrica y de software concebida como buque insignia de la transformación del grupo y dirigida por Josep Maria Recasens, al frente de una cúpula de diez directivos.
Ampere nació a finales de 2023 con una ambición clara: convertir a Renault en el primer 'pure player' europeo del coche eléctrico y el software, con identidad propia, gobernanza diferenciada y aspiraciones bursátiles. Hoy, ese proyecto queda formalmente desactivado. Renault planea disolver Ampere Holding y reintegrar todas sus actividades en el núcleo del grupo a partir del próximo 1 de julio, en una operación bautizada internamente como Ampere 2.0 en otro juego de palabras y de márketing.
El argumento oficial es la simplificación. Según fuentes cercanas al proceso, el objetivo es reducir costes, eliminar complejidad organizativa y acelerar la ejecución de proyectos, en un contexto de fuerte presión financiera y competitiva. “Sin salida a bolsa, ya no tiene sentido mantener una entidad separada”, resume una de las fuentes consultadas por varios medios.
El fin de una apuesta
La decisión tiene una fuerte carga simbólica. Ampere fue uno de los proyectos más personales de Luca de Meo, que pretendía sacarla a bolsa con una valoración de entre 8.000 y 10.000 millones de euros. El aborto de la salida a bolsa a principios de 2024 marcó el inicio del declive. Con Provost al mando, el proceso se acelera. Ampere deja de existir como entidad jurídica independiente. Su nombre sobrevivirá únicamente en dos áreas técnicas —Ampere Energy (baterías, motores y electrónica de potencia) y Ampere Software Technology— que pasarán a ser filiales 100% de Renault. Las plantas del polo eléctrico del norte de Francia (Douai, Maubeuge y Ruitz), así como la fábrica de motores de Cléon, volverán a depender directamente de Renault.
“Ampere no desaparece, se transforma”, matizan desde la compañía. Pero en la práctica, el modelo de startup interna con gobierno propio queda enterrado.

François Provost, nuevo CEO del Grupo Renault
Renault da una alternativa a Recasens
La paradoja es que esta supresión convive con el refuerzo personal de Josep Maria Recasens dentro del organigrama. El directivo español ha sido nombrado Chief Strategy, Product & Program Management Officer, reportando directamente a Provost y entrando en el Leadership Team del grupo. Cuando se anunció la nueva responsabilidad, Renault ya advirtió que Recasens mantendría la dirección de Ampere solo de forma transitoria, “el tiempo necesario para completar la transformación”.
Además, Josep Maria Recasens, un directivo que entró en Renault fichado por Luca de Meo, su antiguo jefe en Seat, mantiene su reponsabilidad como presidente de Renault en España, junto con la presidencia de la patronal de fabricantes española Anfac.
El mensaje que da Renault ahora es que las capacidades desarrolladas en Ampere son valiosas, pero no su estructura. Provost apuesta por absorber ese know-how en una organización más centralizada, menos fragmentada y más controlable desde la cúpula.
Dudas de los sindicatos
La reorganización fue presentada a los sindicatos como “socialmente neutral”, sin impacto en el empleo ni en los contratos. Sin embargo, las dudas persisten. Algunas fuentes sindicales hablan de la eliminación de la filial Ampere SAS y del retorno de parte de sus cerca de 2.000 empleados a otras estructuras del grupo, principalmente en ingeniería y funciones de soporte.
La CFE-CGC, sindicato mayoritario entre cuadros, considera la simplificación “necesaria”, pero cuestiona el momento elegido, justo antes de la presentación del nuevo plan estratégico prevista para marzo. “Ampere era hasta ahora un pilar fundamental de la estrategia del grupo”, recuerdan.
Renault suprime también Mobilize pero mantiene Horse
Ampere no es un caso aislado. En diciembre, Renault ya anunció el fin de Mobilize Beyond Automotive, otro proyecto estrella de la era De Meo orientado a servicios de movilidad, energía y datos. El repliegue es evidente: Provost está cerrando experimentos, recentralizando decisiones y devolviendo el foco al negocio industrial tradicional. El mensaje de fondo es pragmático: menos estructuras paralelas, menos apuestas financieras complejas y más integración operativa. Una estrategia que busca disciplina y rentabilidad.
En cambio, Provost mantiene la segregación del negocio de diseño y producción de sistemas de propulsión de combustión e híbridos en Horse, donde sería mucho más complicado dar marcha atrás teniendo en cuenta la incorporación como socios en ese negocio de la china Geely y de la petrolera saudí Aramco. Tanto Ampere como Mobilize y Horse eran tres pilares del plan Renaulution de Luca de Meo, que está siendo laminado por François Provost.