La automoción continúa avanzando en su proceso de transformación, en un contexto marcado por factores como la digitalización, la electrificación y, por supuesto, la entrada de nuevos actores globales. De hecho, una de las principales inquietudes que las empresas ponen de manifiesto en esta última edición del Auto Mobility Trends -que desde 2019 toma el pulso a fabricantes, proveedores, distribuidores, talleres y startups- es, precisamente, la incertidumbre ante la llegada de las marcas chinas; un aspecto que preocupa a la mitad de las encuestadas.
Artículo publicado en Auto Mobility Trends 2025. Descarga en este enlace el Barómetro
Sin embargo, es importante dimensionar correctamente su impacto a día de hoy. En la actualidad, las marcas chinas suponen el 0,5% del parque español y el 0,6% de la facturación total del sector. Se trata de una tendencia emergente, pero lejos todavía de comprometer la estructura del mercado nacional, dominado en un 80% por fabricantes europeos.
Como ya ocurrió con otros fabricantes asiáticos, su crecimiento será paulatino y su velocidad de penetración irá ligada, en buena lógica, a su capacidad para adaptarse a las exigencias del consumidor español. En este sentido, según los datos de tendencias de compra que manejamos desde Ganvam, al 25% de los potenciales compradores les parece ya una opción innovadora y fiable, mientras que al 46% -aunque les parece una alternativa interesante- todavía les genera ciertas reservas.
No hay duda de que las marcas chinas están ganando popularidad en España gracias a su tecnología avanzada a precios muy competitivos. Esta realidad, además de una palanca para popularizar una movilidad hasta ahora solo al alcance de presupuestos premium, es una ventana de negocio. De hecho, ya son varias las que apuestan por la venta a través de acuerdos con distribuidores ya asentados, permitiendo incorporar al mercado nacional una oferta que abarca tanto vehículo eléctrico e híbrido enchufable como de combustión tradicional.
Por ello, hay que hablar de contexto de oportunidad; es momento de impulsar la capacidad de adaptación del sector de la distribución diversificando la oferta, asesorando a la demanda y manteniendo el foco en la rentabilidad. El mercado español tiene una estructura consolidada, con un parque maduro y una red de venta y posventa ampliamente implantada. La llegada de nuevos actores debe leerse como parte de una transformación global para la que el sector nacional tiene herramientas de sobra para responder con solidez.