La industria del automóvil china ha cerrado 2025 con un virage de rumbo estratégico. Mientras el mayor mercado mundial de vehículos muestra signos evidentes de agotamiento, los fabricantes han pisado el acelerador fuera de sus fronteras como válvula de escape. El resultado: las exportaciones de coches fabricados en China aumentaron un 19,4%, hasta 5,79 millones de unidades, en un contexto marcado por el estancamiento con tendencia hacia la caída de la demanda interna y una competencia cada vez más feroz con una galaxia de marcas.
Las cifras publicadas por la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China (CPCA) reflejan con nitidez esta dualidad. En diciembre, las ventas domésticas se desplomaron un 14,5% interanual, hasta 2,28 millones de vehículos, la mayor caída desde febrero de 2024 y un empeoramiento claro frente al retroceso del 8,5% registrado en noviembre. En el conjunto del año, las ventas crecieron apenas un 3,9%, el ritmo más débil de los últimos tres ejercicios.
El fin del impulso interno
El enfriamiento del mercado se acentuó en el último trimestre, cuando numerosas ciudades y provincias recortaron o suspendieron los subsidios al reemplazo de vehículos por falta de fondos. La retirada de estos incentivos agravó una guerra de precios ya intensa en el mercado chino, presionando los márgenes y dejando a varios fabricantes por debajo de sus objetivos.
Grupos como Changan, FAW, Li Auto o Nio no lograron cumplir sus previsiones de ventas para 2025. Incluso BYD, líder indiscutible del sector, registró su menor crecimiento en cinco años, aunque logró alcanzar por la mínima su objetivo recortado de 4,6 millones de unidades y, de paso, superar a Tesla como primer fabricante mundial de vehículos 100% eléctricos.
Pese a todo, 2025 dejó un hito histórico: los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables superaron por primera vez en ventas anuales a los coches de gasolina. Sin embargo, el crecimiento de los denominados vehículos de nueva energía se desaceleró con fuerza, pasando del 40,7% en 2024 al 17,6% el año pasado.
La válvula de escape: exportar
Ante este escenario, la respuesta de la industria ha sido clara: salir al mundo. Las exportaciones se han convertido en la principal palanca de crecimiento y alivio de la presión interna. Especialmente llamativo ha sido el tirón de los modelos electrificados: las exportaciones de eléctricos e híbridos enchufables se dispararon un 86,2%, hasta 2,42 millones de unidades.
BYD ha liderado esta ofensiva exterior. Sus ventas fuera de China superaron por primera vez el millón de vehículos, un récord que le permitió adelantar a Tesla como el mayor fabricante mundial de coches eléctricos. Europa, América Latina y el sudeste asiático se han convertido en mercados clave para absorber el creciente volumen de producción china.