España sigue el guión previsible de las medidas contra el coronavirus que ha ido aplicando con anterioridad Italia. Las medidas preventivas implementadas en varias fases han desembocado en un parón generalizado de toda la actividad que no sea esencial a partir del lunes 30 de marzo. La nueva vuelta de tuerca se hace, al igual que las fases anteriores, con la promesa de que son medidas que serán útiles, a pesar de que las cifras de contagiados registrados y fallecimientos por Covid-19 siguen incrementándose.

Aunque la "moral de victoria" que pregona Pedro Sánchez pueda ser alta, sugen muchas dudas sobre si la estrategia de España, Italia y Europa es útil para frenar la propagación del virus, y más si vemos que en Japón sí lo están logrando sin parar la economía.

Efectos del Covid-19 en Japón

El contraste de los datos del avance de la epidemia en España y en Japón son abismales: 5.866 fallecidos cuya causa contrastada fue el Covid-19 frente a 52 en el país asiático. La economía japonesa apenas ha sufrido los efectos de las medidas de confinamiento y restricción de la movilidad, pero sí recibe el impacto de la caída del consumo en otros países, lo que ha provocado la paralización o ralentización de algunas factorías de vehículos niponas.

¿Cuá es el secreto del éxito que tiene, por ahora, Japón en la batalla contra el contagio del nuevo virus? Los expertos apuntana  una mezcla de aspectos culturales como la mayor distancia social entre las personas, una mayor disciplina de la población en medidas preventivas como el uso de mascarilla y la higiene de las manos e incluso aspectos de sentido común como la ventilación a conciencia de espacios cerrados. 

La otra cara de la moneda es la respuesta en Europa, donde hay países que no se han tomado en serio la amenaza del coronavirus hasta que ha sido demasiado tarde y otros que han recibido con mayor crudeza el impacto de la epidemia, como Italia y España. Aquí ha habido una polarización entre los epidemiólogos y una política en ocasiones próxima al politiqueo timorato, y también dentro de cada bloque

Confinamiento frente a cerezos en flor

El resultado del parón casi total de la economía en España era cuestión de días, aunque quizá hubiera sido mejor aplicar desde el principio esta receta y no esperar. La realidad es que se han ido superponiendo medidas en varias fases con tratamientos diferentes para empresas y trabajadores. Primero se envió a los afectados por el estado de alarma a los ERTE y ahora se pretende implantar un permiso retribuido recuperable que no se puede imponer por decreto, sino que dependerá de cada empresa. Los afectados por los ERTE se pueden preguntar, y con razón, porqué tiene que perder sueldo y sufrir problemas por la demora en el cobro de la prestación por desempleo mientras que otros empleados podrán conmutar días de vacaciones o alargar sus jornadas laborales. 

Mientras aquí nos hacemos estas preguntas y seguimos confinados en casa con al esperanza de que la sanidad pueda contener el virus, los japoneses disfrutan del espectáculos de los cerezos en flor y siguen trabajando y comprando.