La pandemia de coronavirus puede tener muchas consecuencias imprevistas en el terreno económico. Ante las dificultades por las que atraviesa el tejido productivo, se ha reavivado el debate sobre la nacionalización de empresas consideradas como estratégicas. En ese contexto, Renault está en el foco del debate en Francia con el tanteo que ha hecho el Gobierno de una posible inyección de capital en la firma.

La prensa francesa se pregunta ya abiertamente si tiene que ser nacionalizada Renault para superar las dificultades en las que se encontraba antes de la llegada del Covid-19 y que ahora han sido agravadas por el parón de la actividad y de los mercados. "El Ministro de Economía, Bruno Le Maire, intercambió, la semana pasada, durante una conversación telefónica con el presidente de Renault, Jean-Dominique Sénard, y su homólogo de PSA, Carlos Tavares. ¿Han hablado de recapitalización, aumento de capital o incluso nacionalización de la firma Boulogne-Billancourt? Oficialmente, aún no", indicaba el diario Le Point.

Rechazo del presidente

El presidente del grupo Renault, Jean-Dominique Senard, ha descartado la necesidad de una renacionalización de la compañía por parte del Gobierno francés a pesar de la crisis que el brote de coronavirus supone para la industria automovilística mundial. Así lo ha señalado Senard en una entrevista en el periódico francés 'Le Parisien' recogida por Europa Press, en la que ha asegurado que "no está en la agenda" de Renault una renacionalización temporal, ya que ni siquiera durante la crisis económica de 2008 fue necesaria esa opción.

El Gobierno francés nacionalizó Renault después de la Segunda Guerra Mundial y no fue hasta mediados de la década de 1990 cuando se volvió a privatizar, aunque el Ejecutivo galo posee un 15% del fabricante de vehículos. Senard ha destacado que "incluso en la adversidad" hay tres pilares que apoyan a la compañía: sus trabajadores, el Estado y su alianza con Nissan y Mitsubishi.

Garantías del Estado

El directivo se ha mostrado dispuesto, eso sí, a buscar garantías por parte del Estado francés para superar esta situación. Unas medidas a las que, como ha apuntado Senard, también se acogerán otras compañías.

Todo ello después de que Renault decidiese cerrar de forma temporal hasta 21 plantas en Francia, España, Eslovenia, Rumanía, Portugal y Marruecos, que dan empleo de forma directa a unas 60.000 personas, para evitar la expansión del brote de Covid-19.

Recorte de tesorería

"Estamos pasando por una de las pruebas más difíciles de nuestra historia. Esta es la situación de toda la industria automovilística, que emplea a 15 millones de personas en Europa y 400.000 en Francia", ha lamentado el presidente de Renault.

Según él, los pedidos han caído "drásticamente", hasta un 90% de los volúmenes normales, así que ha mostrado su preocupación por el flujo de caja de la empresa, ya que aunque no haya ingresos, sí hay proveedores a los que pagar.