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Vacaciones en la Toscana por 15 euros con un coche de gas natural

Un Seat Arona TGI recorre 360 kilómetros en una prueba en la Toscana por un coste en gas natural de 15 euros

Un Seat Arona TGI de gas natural en un recorrido por Toscana por 15 euros / SEAT

Un Seat Arona TGI de gas natural en un recorrido por Toscana por 15 euros / SEAT

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Redacción Coche Global

27.08.2019 13:02h

3 min

La hemos visto en decenas de películas. Su luz sobre colinas, viñedos y cipreses y sus característicos pueblos medievales hacen de la Toscana un escenario único. Pero por menos de lo que valen dos entradas de cine, podemos pasar de la ficción a la realidad y rodar por sus carreteras en un coche de Gas Natural Comprimido (GNC). 360 kilómetros, desde la ciudad del Renacimiento al paraíso natural de la Laguna de Orbetello. Sólo 15 euros en combustible para un viaje de película.

Una habitación con vistas

Este clásico del cine inglés nos abría la ventana a la deslumbrante Florencia. La cuna del Renacimiento, Patrimonio de la Humanidad, derrocha arte y arquitectura en cualquier rincón de su centro histórico. Desde la Piazza del Duomo al Ponte Vecchio, uno de los puentes medievales más bonitos del mundo.  En un SEAT Arona TGI nos dirigimos a las afueras hacia la Piazzale Michelangelo, donde disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Y desde aquí nos ponemos en marcha hacia el suroeste.

Bajo el sol de la Toscana

A 60 kilómetros, encontramos San Gimignano, conocido como el Manhattan Medieval por su peculiar skyline, que forman sus 13 torres del s. XIII. Otro Patrimonio de la Humanidad que conserva todavía su atmósfera feudal. La autonomía del SEAT Arona TGI en modo gas es de hasta 360 kilómetros y bastará con una parada en ruta para repostar. Hay que tener en cuenta que Italia es el país europeo con mayor implantación de GNC, con más de 1.300 puntos de recarga y planes para incrementar su número en los próximos años.  

El paraíso de un gladiador 

Nos adentramos en la Val d’Orcia. Viñedos, cipreses y castaños conforman un paisaje que sedujo al mismísimo Ridley Scott. En estos parajes rodó las escenas de Gladiator que emulaban el sueño de la vuelta a casa. Tras 70 kilómetros, llegamos a Asciano, el corazón de Le Crete Senesi, que con sus particulares formaciones geológicas de arcilla grisácea, tiene una apariencia casi lunar. Aquí hay que perderse por carreteras secundarias que parecen más diseñadas para disfrutar conduciendo que para llegar a alguna parte. Y el diseño del pequeño de los SUV es ideal para hacerlo, por la estabilidad y aplomo que transmite su eje trasero, especialmente en curvas muy cerradas como las que podemos encontrar en el valle, y por su agilidad. Además, la conducción de un vehículo GNC es idéntica a la de un gasolina.

Sueño de una noche de verano 

Y en honor a esta película, basada en la obra de William Shakespeare, pernoctamos dónde se rodó, en Montepulciano.  Con la luz del día, nos ponemos de nuevo en ruta. Gracias a los 282 litros de capacidad del maletero del SEAT Arona TGI podremos cargar de nuevo el equipaje, rápida y cómodamente y continuar el viaje por este pueblo, situado en lo más alto de una colina. Etruscos y romanos ocuparon esta zona, y en el s. XVI atrajo a humanistas, nobles y poderosos, por lo que el pueblo está lleno de joyas arquitectónicas como su Piazza Grande o el Palazzo Comunale.

La vida es bella

A poco más de 20 kilómetros, San Quirico d’Orcia, rodeado por una muralla. La Porta dei Cappuccini y la Porta Nuova son sus entradas más espectaculares. Y no hay que perder la oportunidad de pasear por el Horti Leonini, un jardín de ensueño. Estamos en el corazón del valle, donde la realidad supera la imagen idealizada que todos tenemos de la Toscana. Con un vehículo GNC las emisiones de CO2 se reducen en un 25% respecto a uno de gasolina, por lo que es una forma más respetuosa con el medio ambiente de rodar por este Patrimonio de la Humanidad y acercarnos, por ejemplo, a Arezzo, dónde fue rodada la obra maestra de Roberto Benigni. 

Un atardecer en la Toscana

Y llegamos a Orbetello, tras los últimos 114 kilómetros. Su laguna es uno de los lugares más vírgenes de toda Italia. Situada en una importante ruta migratoria, es parada de más de 200 especies de aves que tiñen de colores la costa. Pasear al atardecer en el edén de la Toscana pone la guinda a unas vacaciones de película: 360 kilómetros, en los que sólo hemos gastado 14,96 euros en combustible, un 50% menos que si los hubiésemos recorrido en un gasolina.

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