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China toma la delantera también en coches autónomos

Las empresas chinas de conducción autónoma preparan una expansión tras sumar flotas de más de 1.000 vehículos cada una con una fuerte reducción de costes

Coche autónomo de Pony

Coche autónomo de Pony

Helena Martín

31.01.2026 21:12h

3 min

China ya no solo compite en la carrera del coche eléctrico. Ahora pisa el acelerador —sin conductor— en la conducción autónoma. Mientras California sigue siendo el escaparate del robotaxi de EEUU, el gigante asiático empieza a jugar otra liga: la de la escala, los costes y la rentabilidad en el despegue del coche autónomo.

Las principales empresas chinas del sector han cruzado un umbral simbólico y operativo. Pony.ai y WeRide han superado cada una las 1.000 unidades en sus flotas de robotaxis, con 1.159 y 1.023 vehículos respectivamente, según publicó China Daily. Para los analistas, esta cifra marca el paso decisivo desde la fase experimental a un servicio de rutina, donde la tecnología deja de probarse y empieza a explotarse comercialmente.

Pony.ai opera ya en Pekín, Shanghái, Cantón y Shenzhen, las cuatro grandes metrópolis del país. A finales de 2025, la compañía logró un hito clave: su flota en Cantón alcanzó la rentabilidad por vehículo, un objetivo que durante años ha sido el talón de Aquiles del sector. La empresa planea ahora escalar con rapidez y apunta a superar los 3.000 robotaxis en 2026. “La siguiente etapa consiste en aumentar el volumen y acelerar las implementaciones”, resume su director financiero, Wang Haojun, convencido de que el negocio depende, en última instancia, de los efectos relacionados con la escala.

Coche autónomo y rentable

WeRide sigue una estrategia similar, aunque con una ambición más global. Está presente en más de 30 ciudades y ha dado el salto fuera de China con operaciones comerciales de robotaxis totalmente autónomos en Abu Dabi. Allí, cada vehículo recibe entre 15 y 20 solicitudes diarias, y la compañía confía en que la rentabilidad llegue cuando la flota alcance las 200 unidades.

A esta ofensiva se suma Apollo Go, el servicio de conducción autónoma de Baidu, que ya opera en unas 20 ciudades chinas y también ha iniciado servicios comerciales en la capital de Emiratos Árabes Unidos junto a AutoGo. Con estos movimientos China demuestra que no quiere limitar su liderazgo al mercado doméstico, como ya pasó con el impulso al vehículo eléctrico.

El contraste con Estados Unidos es evidente. En California, empresas como Waymo, Uber o Tesla operan flotas de cientos de robotaxis. En China, las cifras ya se cuentan por miles. Y no es solo una cuestión de volumen, sino de costes. Pony.ai ha reducido casi un 70% el coste de materiales de su kit de conducción autónoma de séptima generación. WeRide, por su parte, asegura haber recortado un 50% el coste de su sistema y hasta un 84% el gasto total a lo largo de su ciclo de vida. 

Impulso político

Detrás de esta aceleración hay también un empuje político decidido. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información ha pedido agilizar las normas sobre conducción autónoma, desde los escenarios de uso hasta las pruebas de simulación, y avanzar hacia estándares nacionales de seguridad obligatorios. A nivel local, ciudades como Shenzhen ya han establecido marcos legales sobre responsabilidad civil y protección de datos, mientras que Shanghái se ha fijado como objetivo para 2027 superar los seis millones de viajes con vehículos de Nivel 4 y habilitar miles de kilómetros de carreteras para estas aplicaciones.

En total, China ha abierto más de 35.000 kilómetros de vías de prueba y ha seleccionado unas 20 ciudades para proyectos piloto de integración entre vehículo, carretera y nube. Es una infraestructura regulatoria y tecnológica que explica por qué el país avanza más rápido que nadie.

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