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En busca de oro y vino con el Citroën C5 X PHEV de 180cv

La nueva motorización hibrida enchufable completa la gama y convierte el Citroën C5 X en una perfecta máquina para viajar, con etiqueta 0 y desde 42.445 euros

En ruta con el Citroën C5X PHEV / A.M.

En ruta con el Citroën C5X PHEV / A.M.

Ana Montenegro

24.04.2024 15:26h

6 min

En Coche Global ya habíamos probado esta berlina de Citroën, el C5 X, que busca recuperar el pasado de la marca de coches espaciosos, confortables y ruteros. En este caso hemos optado por la nueva motorización híbrida enchufable de la gama, y, por lo tanto, con etiqueta Cero. Se trata del segundo motor con esta tecnología con una potencia total de 180 caballos que se suma al más potente de 225. La nueva opción es más asequible en el momento de la compra y muy adecuada para viajar por sus excelentes prestaciones. El sistema combina un motor de gasolina 1.6 de 150 caballos y otros eléctrico de 110 con un cambio automático de ocho velocidades y una batería con una capacidad de 12,4 kWh. 

Esta opción híbrida enchufable consigue un importante ahorro de combustible en ciudad pero también en carretera. Tiene una autonomía en modo eléctrico de unos 62 km con la batería totalmente cargada, suficiente para los recorridos habituales de una jornada. Un poco más si nos movemos exclusivamente por ciudad porque las frenadas continuas entre el tráfico o en los semáforos ayudan a una mayor recarga de la batería. En carretera si circulamos a baja velocidad conseguimos un bajo consumo porque va tirando de la energía acumulada en la batería. Frente a un eléctrico, la opción híbrida permite hacer kilómetros sin preocuparnos de localizar un cargador o un enchufe lo que, como sabemos, no siempre es tan fácil y hace perder mucho tiempo. En un cargador de 7,4 kW la batería se recarga en una hora y media y en uno convencional, en cuatro horas y media.

Una carretera con encanto

He escogido hacer un recorrido muy especial, la N-120, una carretera que preserva, por ahora, las curvas y el encanto de las antiguas nacionales y que recorro entre Ponferrada, la capital del Bierzo y la puerta de entrada a Galicia del Camino de Santiago, y Ourense. Esta parte de la carretera discurre en gran parte del recorrido en paralelo a los ríos Sil y Miño, penetra en la Ribeira Sacra y nos aproxima dos impresionantes obras de ingeniería de los romanos que modificó el paisaje para extraer oro, las Médulas, aun en León y Monte Furado ya en Galicia.

Parte trasera del Citroën C5X

Parte trasera del Citroën C5X

El Bierzo, al oeste de la provincia de León, tiene esa impronta de las zonas fronterizas. Galicia está a sólo 27 km y en el acento de sus habitantes se cuela el acento gallego con una música un poco especial. La comarca sigue viviendo en parte de la minería, como hace siglos, pero también de una gastronomía muy pegada a los productos de la tierra y de unos excelentes vinos, como los godellos blancos y los mencías tintos que también comparte con la vecina Galicia. Esta ruta combina precisamente la enología con la minería. 

Arrancamos el C5 X en el centro de Ponferrada, al pie de la fortaleza de la ciudad, un castillo templario perfectamente conservado o restaurado que da idea de las batallas que se debieron de producir en esta zona en la Edad Media. El castillo está rodeado de leyendas, la más jugosa afirma que oculta el oro de los Templarios, el Santo Grial o el arca de la Alianza, lo que incluso puede tener elementos de verosimilitud porque cuando en 1307 el rey francés ordena acabar con los templarios para quedarse con sus riquezas los que consiguen huir se llevan todos los tesoros que pueden. El castillo de Ponferrada estaba lo suficientemente lejos como para sentirse seguros y en un camino conocido. Pero por aquí no se ha visto nunca a Indiana Jones.

Al volante del Citroën C5 X

El C5 X mide 4,80 metros de largo, 30 cm más que el C5 Aircross, un incremento que se concentra principalmente en la parte trasera con un voladizo más grande que el delantero y una batalla de casi 2,8 metros. El ancho es de 1,86 metros y el alto, 1,49. tiene una silueta caracterizada que podría hacerle parecer un Station Wagon, pero la caída del techo en la parte trasera le da un aire vintage y deportivo. Además consigue un espectacular maletero de 485 litros, perfecto para llenarlo con productos de la tierra, desde vino a embutidos.

Perfil del nuevo Citroën C5 X PHEV de 180 cv

Perfil del nuevo Citroën C5 X PHEV de 180 cv

El nuevo C5 X recuerda un poco a las brillantes berlinas del pasado de Citroën, como el DS, CX, XM o C6 pero con las innovaciones de los nuevos tiempos. Hibridación y múltiples sistemas innovadores como la cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento, freno de seguridad activo, alerta de trafico trasero, función stop&go, control de ángulo muerto, identificación de señales de tráfico, alerta de salida de carril o freno de seguridad activo.

En el interior domina el confort con unos asientos que recogen muy bien y con el mullido y la sensación de un sillón de lujo que sumado al sistema de suspensión con amortiguadores hidráulicos progresivos nos permiten devorar kilómetros sin casarnos.

Paisaje e historia

Para ver Las Médulas tenemos que desviarnos a unos 30 km. Es una zona de paisaje sobrecogedor donde los romanos tuvieron la mina de oro a cielo abierto más grande de la época. Movieron 300 millones de metros cúbicos de tierra para extraer unas 800 toneladas de oro. Es un buen ejemplo de como la actuación del hombre sobre el paisaje puede producir un efecto que con el paso del tiempo se convierte en patrimonio cultural.

Seguimos avanzando unos kilómetros para ver, ya en Galicia, en la provincia de Lugo, otro espectacular efecto sobre la naturaleza de la búsqueda de oro en los primeros siglos de nuestra era. Los gallegos lo llaman Monte Furado (monte agujereado). Los ingenieros romanos desviaron el río Sil aprovechando uno de sus meandros y para lograrlo taladraron la montaña. Con el agua desviada podía recoger el oro que quedaba en el limo del lecho del río. El C5 X se mueve con agilidad trazando las curvas que marca la carretera, siempre al lado del cauce del río, y en los caminos más estrechos que nos acercan hasta estos puntos de interés a los que al final hay que llegar caminando.

Mirador en la ruta en la Ribeira Sacra

Mirador en la ruta en la Ribeira Sacra

Tras pasar Monforte de Lemos entramos en el territorio de la Ribeira Sacra. Para conocerla tenemos que desviarnos de la N-120 y recorrer las sinuosas carreteras bordeadas de una vegetación que la humedad y la lluvia hacen a veces impenetrable.  En septiembre de 2021 la Unesco declaró a esta zona ‘Reserva de la biosfera’.

A través de la Ribeira Sacra

Desde la carretera hay varios miradores sobre el río pero para ver el más sorprendente, no apto para quien padece de vértigo, hay que acercarse a Parada de Sil, donde está uno de los más espectaculares de Galicia. La Ribeira Sacra ha recuperado desde hace unas décadas la tradición vinícola, cultivando las viñas en bancales, que crearon primero los romanos y luego los monjes. Se conservan unos 18 monasterios, algunos abandonados y el más imponente es ahora el Parador de Santo Estevo. El río Sil recorre esta zona encajonado entre escarpadas pendientes de hasta 500 metros de caída, miradores de vértigo y carreteras retorcidas y estrechas. Los meandros del río se pueden recorrer en barco. 

La carretera nos lleva hasta el borde de Os Peares, donde se unen los ríos Miño y Sil, un pueblo cruzado por puentes, los del ferrocarril y los de las autovías, y con una compleja organización administrativa, pertenece a dos provincias, cuatro ayuntamientos y tres partidos judiciales. Sólo unos km después llegamos al final del recorrido, Ourense, donde dicen que se cocina el mejor pulpo a la gallega del mundo.

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