Industria

El haraquiri de Winterkorn por el engaño de Volkswagen

Ha pasado de héroe a villano, del káiser del automóvil con el primer puesto mundial a estar en el alero por un escándalo

Martin Winterkorn, el presidente del comité ejecutivo de Volkswagen

Martin Winterkorn, el presidente del comité ejecutivo de Volkswagen

Redacción Coche Global

23.09.2015 08:20h

2 min

Martin Winterkorn salió al escenario del Frankfurt Arena ante miles de periodistas y enarboló la bandera del medio ambiente: Volkswagen lanzará al mercado 20 modelos nuevos eléctricos o híbridos en dos años. Era el canto del cisne que sabe que pisa terreno enfangado por una investigación de motores trucados iniciada en California hace más de un año.

En pocos días, Winterkorn ha pasado de héroe a villano, del káiser del automóvil con el primer puesto mundial de Volkswagen y su victoria sobre el patriarca Ferdinand Piëch a estar en el alero por un escándalo que se ha llevado por delante un 40% del valor en bolsa de la compañía y que puede suponer una factura de miles de millones por haberse burlado de la todopoderosa autoridad medioambiental de Estados Unidos.

¿A qué se debe ese vuelco dramático? ¿Ignorancia? ¿Soberbia? No me gustaría estar en el pellejo de los abogados de Winterkorn porque se trata de un caso perdido de antemano. De poco servirán los comunicados y vídeos de disculpa de Winterkorn al estilo japonés aunque sin reverencias sincopadas. Un ejército de abogados del Gobierno federal de Estados Unidos, de California y de conductores agraviados trabajan a marchas forzadas para abalanzarse sobre Volkswagen. La provisión de 6.500 millones ante los riesgos de indemnizaciones es solo un anticipo del coste que la propia compañía está avanzando como único final posible para el Volkswagengate.

Pero el dinero no lo soluciona todo. El desprestigio y la pérdida de credibilidad sufridas por Volkswagen dejarán huella en la marca y en sus filiales, que también instalaron el sofisticado sistema informático para engañar a las autoridades que velan por la reducción de las emisiones contaminantes. Winterkorn, en el hipotético caso de que salga vivo del harakiri, o el sucesor que designen los accionistas -entre ellos Piëch- tendrá que llevar a cuestas durante un largo periodo el sambenito de la marca que traicionó la confianza de los consumidores y su eslogan: Das Auto.

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