Industria

Trump y los sindicatos se revuelven contra General Motors

El presidente reclama alternativas a los 14.000 despidos y la central UAW pide el boicot

Donald Trump carga contra el ajuste de General Motors

Toni Fuentes

27.11.2018 11:24h

3 min

El ajuste anunciado por General Motors ha puesto la compañía norteamericana en el ojo del huracán. Los 14.000 despidos y las siete fábricas que se cerrarán constituyen la mayor reestructuración desde que los tres principales fabricantes de EEUU cayeran en una profunda crisis en 2007. Donald Trump y los sindicatos se han revuelto contra GM al considerar que ha traicionado al país.

Esta vez, la reacción de Donald Trump no ha venido a través de Twitter, su canal de comunicación habitual, sino mediante unas declaraciones a la prensa. El plan de reducción de costes de GM ha supuesto un duro golpe y se ha convertido en un bumerang para el presidente estadounidense. Su elección se debió en buena parte, al voto habitualmente demócrata en los estados con más industria automovilística a los que prometió más empleo con su eslogan de 'America First'. 

El bumerang de Trump

En cambio, ahora ven cómo miles de trabajadores del primer fabricante de automóviles de EEUU acabarán en la calle el año que viene. Aunque la consejera delegada de GM, Mary Barra, no ha culpado explícitamente a Trump del recorte, entre los motivos se encuentra el encarecimiento de los costes de producción debido a la guerra arancelaria emprendida por la Casa Blanca. El acero, uno de los componentes básicos de la industria de automoción, resulta más caro por la aplicación de un arancel a la importación.

"No nos gusta. Creemos que abrirán algo más. He hablado con mucha dureza con ella (Mary Barra) cuando oí que iban a cerrar", aseguró Trump en respuesta al anuncio de reestructuración de GM. "Esta país ha hecho mucho por General Motors y la salvó y que la compañía se vaya de Ohio no es bueno", añadió. Trump confía en que la "gran presión" sobre GM que están ejerciendo él mismo, senadores y gente del sector haga recapacitar a la multinacional. 

Trump ha reclamado a Mary Barra que asigne a las fábricas afectadas algún modelo que se venda bien en sustitución del Chevrolet Cruze, que sufre la debilidad de las ventas. "Estoy convencido de que traerán algo más, debería traer algo más", indicó Trump.

Deslocalización de producción

En la presión de la que hablaba el presidente participa también el sindicato de trabajadores de la industria de automoción de EEUU (UAW), que ha pedido abiertamente el boicot a GM y a otras empresas a las que acusa de deslocalizar producción a otros países mientras aplica recortes en Estados Unidos. "Esta cruel decisión de GM de reducir o cesar las operaciones en las plantas estadounidenses, mientras abre o aumenta la producción en las plantas de México y China para vender a los consumidores estadounidenses, es, en su implementación, muy perjudicial para nuestra fuerza laboral estadounidense", aseguró Terry Dittes, vicepresidente de UAW y responsable del sindicato en General Motors.

"Estas decisiones son una bofetada a la memoria y el recuerdo de ese histórico rescate estadounidense realizado", añadió el dirigente sindical, que recordó las importantes ganancias registradas por GM. La respuesta de UAW ha sido llamar a los estadounidenses a actuar como "consumidores patrióticos" para decir "No" a las empresas que eligen trabajadores extranjeros sobre los trabajadores estadounidenses y productos importados sobre productos fabricados en Estados Unidos.

 

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