Industria

El populismo de Merkel arrasa en los feudos de la automoción

Merkel-IAA

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Redacción

22.09.2013 22:40h

2 min
Angela Merkel ha revalidado su título de cancillera del automóvil con un paseo triunfal en los estados con más peso de la industria de automoción. Su discurso populista defendiendo la industria nacional y los fabricantes germanos frente a las amenazas de sus vecinos europeos ha calado en la población. En algunos de esos lander Merkel ha logrado una amplia mayoría absoluta que han dejado atrás los resultados globales de todo el país cercanos al 42%. El aumento de los ocupados por tercer año consecutivo (un 3,1% en 2012) convirtió los feudos del automóvil en bastiones de Merkel también.  

En la zona industrial de Baden-Wurttemberg, la cancillera conservadora ha cosechado un 51% de los votos. La potente industria premium alrededor de Stuttgart, la patria de Daimler y Porsche, votó el domingo por asegurarse el apoyo de la cancillera en los próximos cuatro años. 

Merkel arropada por directivos del sector en Frankfurt. IAA

El gesto que hizo Merkel hace unos meses al bloquear la nueva hoja de ruta europea en la reducción de las emisiones de CO2 ha sido recompensado por la industria y las decenas de miles de trabajadores de la zona. En Baviera, donde BMW tiene su cuartel general en Múnich y Audi en Ingolstadt, sucedió algo similar la registrar mayoría absoluta el partido CDU y su satélite CSU. 

Incluso las áreas más castigadas por los recortes de Opel han dado su apoyo a la líder conservadora. El land de Renania del Norte-Westfalia, en el que se encuentra la fábrica de Bochum que Opel tiene previsto cerrar, dio un 45% de los sufragios a Merkel. En Hessen, otro punto fuerte de la filial alemana de General Motors, el respaldo fue similar.

En el feudo de Volkswgen en Baja Sajonia, la CDU registró un voto por debajo del 44% y a menos de cinco puntos de distancia con el SPD, los tradicionales poseedores del Estado que forma parte del accionariado del primer grupo automovilístico europeo. 

El pacto de sangre entre la cancillera y la automoción suavizará los efectos en Alemania de la crisis del sector en Europa occidental, pero no impedirá que algunos fabricantes con menos compromisos políticos como GM y Ford ajusten sus fábricas y plantillas en el primer país fabricante de la Unión Europea.

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