Luca de Meo prepara su desembarco en Renault como nuevo consejero delegado. En su primera aparición en público en una junta de accionistas, De Meo ha ratificado el plan de reestructuración del grupo francés, que se complementa con la estrategia de ahorro de la alianza con Nissan y Mitsubishi.  

En una breve intervención ante la junta de accionistas, De Meo dio su visto bueno al plan de ajuste presentado el mes pasado por la directora general interina, Clotilde Delbos, que prevé un recorte de gastos de estructura de al menos 2.000 millones de euros en tres años, con la supresión de 15.000 empleos, el 8 % de su plantilla mundial.

"Es un paso esencial para la recuperación de Renault", afirmó el ejecutivo italiano, que se incorpora a Renault en julio como nuevo consejero deleagdo despué de dejar la presidencia de Seat en enero pasado. De forma compementaria al ahorro de 2.000 millones, Renault también se beneficiará de la profundización de las sinergias con Nissan y Mitsubishi, que da a la marca francesa el liderazgo industrial en Europa. Una de las consecuencias es que la planta de Renault de Maubeige, al norte de Francia, asumirá la producción de la furgoneta eléctrica e-NV200 cuando deje de fabricarse en la planta de Nissan de Barcelona, cuyo cierre tendrá lugar en diciembre.

 

Luca de Meo se ha dirigido a los accionistas de Renault este viernes admitiendo que es "totalmente consciente de las dificultades de la empresa", pero al mismo tiempo se mostró optimista y confiado en la capacidad del grupo francés de recuperarse.

Margen de maniobra de De Meo

Además de recordar que había comenzado su carrera en el sector del automóvil hace casi 30 años en el fabricante francés al que vuelve ahora, dijo que lo hace en primer lugar por el desafío que  deplantea su misión, que asume "con humildad y con serenidad".

El presidente del consejo de Renault, Jean-Dominique Senard, se mostró "muy contento" con la próxima entrada en funciones de Luca de Meo, al que garantizó ante los accionistas que tendrá un margen de maniobra "extraordinariamente amplio".

Uno de sus principales cometidos será la preparación de un plan estratégico que presentará a finales de este año o a comienzos de 2021 y que tendrá que encajar con el programa de ahorro anunciado el mes pasado. Unos recortes que, como reconoció Delbos -quien a partir del próximo mes pasará a ser directora general adjunta-, podrían sufrir alguna modificación en función de la visión que aporte el nuevo responsable ejecutivo.

De acuerdo con ese programa, las capacidades de producción de Renault disminuirán en un 10 % para 2022 y en un 20 % para 2024. El grupo francés tiene una estructura para fabricar 5,5 millones de vehículos, pero el pasado año solo vendió 3,8 y en 2020 esa cifra se reducirá todavía más, a la vista de que solo en el primer trimestre sus matriculaciones cayeron un 25,9 %.

Senard insistió en que la supresión de empleos se hará "sin sufrimiento social", es decir, sin despidos, y en concertación con los representantes de los trabajadores. También subrayó que "el principal vector de futuro" para la empresa es "nuestra responsabilidad social y medioambiental".

Sueldo base de 1,3 millones

Por esa razón, Renault no pedirá una relajación de las obligaciones europeas de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) y tiene intención de cuadruplicar la producción de vehículos eléctricos en Francia para 2024.

Como director general, Luca de Meo tendrá un salario bruto de 1,3 millones de euros anuales al que se podrá añadir una remuneración variable de hasta el 150 % de esa cantidad en función de una serie de criterios y a la atribución de 75.000 acciones en un plazo de tres años condicionada también a ciertos logros.