Un vistazo a las conclusiones de la encuesta Auto Mobility Trends​​​​​​​ sobre el ejercicio 2025 deja más bien un regusto pesimista que alentador. Las cifras que se ofrecen parecen ser positivas, pero analizándola con detenimiento se percibe mucha más prudencia que en años anteriores. Lo que es normal porque la incertidumbre continúa. Incluso aumenta. 


Artículo publicado en Auto Mobility Trends 2025Descarga en este enlace el Barómetro


Hemos pasado de un momento en que se refería a un cambio tecnológico (el motor de combustión interna o ICE substituido por el eléctrico de baterías, es decir los BEV) a otro en el que no se sabe qué es lo que viene por delante. Los grandes grupos fabricantes que anunciaban un futuro todo eléctrico a partir de 2025, están dando marcha atrás, con nuevas perspectivas para vehículos de combustión interna. Incluso marcas especialistas en los BEV, como BYD, anuncia un aumento de la producción de sus modelos con motores híbridos (HEV y PHEV híbridos enchufables), que no dejan de llevar motores ICE, para atender la demanda de los mercados europeo y norteamericano.

Pese a los titulares en la prensa a que dieron lugar los aranceles con que el presidente Trump iba a castigar a los fabricantes europeos, en España, las empresas del sector están más preocupadas con lo que pueda pasar con los aranceles que la Unión Europea (UE) aplique a los fabricantes chinos de coches que empiezan a tener gamas de modelos cada vez más adecuadas al mercado local. Unos porque ven en su llegada una oportunidad de negocio, de momento más en la parte comercial que industrial, y otros porque les consideran una amenaza para el que ya tienen.

Tampoco son buenas las perspectivas para el empleo, pero esta es una tendencia que se advertía desde hace algún tiempo. Las previsiones indican que el año se cerrará con una baja cifra de producción, inferior a la mitad de la que se había conseguido en años récord. Y lo peor es que se mantenga la tendencia en años sucesivos. Porque no se ve en el horizonte algo que pueda cambiarla ya que el Gobierno está empeñado en imponer coche con una tecnología que la gente rechaza en vez de preocuparse por sacar de las calles coches con una media de 15 años de antigüedad, altamente contaminantes.