Polestar, la marca de vehículos eléctricos de la china Geely y la sueca Volvo, ha reforzado su posición financiera con una inyección de capital de 400 millones de dólares, en un nuevo intento por estabilizar su liquidez en un contexto marcado por la desaceleración de la demanda de coches eléctricos y la presión sobre su deuda. La inversión procede de Feathertop Funding Limited, una entidad del banco japonés Sumitomo Mitsui Banking Corporation y el hongkonés Standard Chartered Bank, que aportan 200 millones de dólares cada uno a Polestar.
Esta operación se suma a la financiación anunciada en diciembre, cuando Polestar captó 300 millones de dólares en capital de BBVA y Natixis, además de cerrar un acuerdo de préstamo de hasta 600 millones de dólares con su accionista mayoritario, Geely Holding. En conjunto, las nuevas aportaciones buscan dar oxígeno a una compañía que atraviesa una prolongada crisis de liquidez.
“Tras la nueva financiación de capital y los anuncios de diciembre, y con el apoyo de Geely Holding, seguimos avanzando en la mejora de nuestra posición de liquidez y el fortalecimiento de nuestro balance”, afirmó el consejero delegado de Polestar, Michael Lohscheller, quien aseguró que la compañía está centrada en “construir una Polestar más fuerte” tras cerrar un año récord en ventas minoristas.
Una estructura financiera aún bajo presión
Pese a este refuerzo, la situación de Polestar sigue siendo delicada. Como muchas startups del vehículo eléctrico, la empresa ha consumido grandes cantidades de efectivo en su carrera por alcanzar escala, mientras la demanda global de eléctricos se enfría y la competencia presiona los precios. La compañía ha tenido que renegociar en varias ocasiones sus convenios de deuda para evitar incumplimientos y ganar margen de maniobra durante 2026.
La nueva operación mantiene una estructura similar a la financiación de diciembre. Tras el cierre de la transacción, previsto para el 5 de febrero de 2026, ni Sumitomo Mitsui ni Standard Chartered superarán el 10% del capital en circulación de Polestar. El precio de compra se ha fijado en 19,34 dólares por ADS Clase A, el mismo nivel que en la anterior ampliación de capital, y las entidades financieras contarán con una opción de venta a tres años frente a una filial de Geely Sweden Holdings AB como garantía y vía de salida.
Un contexto marcado por pérdidas y tensión bursátil
El refuerzo de liquidez llega después de un tercer trimestre especialmente negativo, en el que Polestar registró pérdidas netas de 365 millones de dólares, superiores a las del mismo periodo del año anterior. La compañía también ha sufrido un fuerte castigo en bolsa, con una caída acumulada superior al 90% desde su salida a bolsa en 2022, lo que la llevó a anunciar una división inversa de acciones para evitar la expulsión del Nasdaq tras caer por debajo del dólar por título.
La presión financiera ha obligado además a reducir un 20% la plantilla global, con recortes significativos en I+D, y a profundizar su dependencia operativa de Geely, que controla el grupo y también es propietario de marcas como Volvo, Lotus o Zeekr.
Más Europa, menos Estados Unidos
En paralelo, Polestar ha ajustado su estrategia comercial, reforzando su foco en Europa, donde genera alrededor del 75% de sus ingresos, frente al peso mucho menor de Estados Unidos. La compañía ha renunciado a lanzar algunos de sus futuros modelos en mercados clave como EE. UU. o China y ha abandonado el modelo de venta directa para apoyarse en una red de concesionarios, con el objetivo de reducir costes y mejorar la capilaridad comercial.
Aunque la nueva inyección de capital ofrece un alivio inmediato, Polestar sigue siendo uno de los casos más visibles de las dificultades que atraviesa el sector del vehículo eléctrico. La compañía gana tiempo para reordenar su negocio, pero el reto sigue siendo el mismo: convertir el apoyo financiero de sus accionistas y socios bancarios en una senda sostenible de rentabilidad en un mercado cada vez más exigente.