Industria

Nissan da la vuelta al calcetín en la fábrica de Barcelona

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Redacción

06.05.2014 09:29h

2 min

Día 13 de octubre de 2008: el consejero director general de Nissan Motor Ibérica Fumiaki Matsumoto ejecuta el plan diseñado en Japón para dar un tajo del 40% a la plantilla de la fábrica de Barcelona, lo que supone despedir a 1.680 trabajadores. En agosto de 2009, la compañía recibe autorización para aplicar un ERE para despedir a 698 empleados. Era la factura para evitar el cierre definitivo de una factoría que encabezaba la lista negra de la multinacional japonesa y de la alianza Renault-Nissan por sus elevados costes y unos sindicatos correosos.


Cinco años y medio después, la histórica planta heredera de Ebro se ha puesto de largo en el primer peldaño de una escalada de producción y contrataciones que supone el inicio de un nuevo ciclo de expansión. ¿Qué ha cambiado durante estos años? El vicepresidente de operaciones de Nissan, Andy Palmer, daba las claves: "La decisión que hemos tomado de asignar tres modelos a Barcelona es la mejor para la compañía. En los últimos dos años ha cambiado sustancialmente el clima laboral con Frank Torres al frente". 

Palmer hizo esta afirmación poco después de presentar la primera furgoneta eléctrica e-NV200 producida en serie en la Zona Franca en exclusiva para todo el mundo como primer plato del plan de crecimiento de la factoría, que también producirá un turismo compacto y una pick up. En un año, hasta 2015, la fábrica barcelonesa aumentará su producción un 61% y contratará a 1.000 empleados



La vuelta al calcetín de Nissan en Barcelona ha sido posible por la reducción de costes, con una rebaja sustancial para los nuevos empleados, y una mayor flexibilidad de jornada pero también por la pacificación de unas relaciones laborales mal enfocadas históricamente. El juego de incitar la división sindical provocó numerosos conflictos como el generado por la doble escala salarial y la marginación de CCOO por haber quedado al margen de un acuerdo de competitividad. 

El último acuerdo firmado en enero de 2013 por los tres sindicatos mayoritarios, SIGEN-USOC, CCOO y UGT, allana el camino para la atracción de unas inversiones que suman 431 millones en Barcelona y Ávila a cambio de sacrificios importantes. En la presentación de la primera e-NV200, Palmer no podía evitar cuchichear con Torres cuando veía las reacciones de los cientos de trabajadores que aplaudíeron con entusiasmo la salida del vehículo de la línea de montaje. Y quedan dos más por salir, por lo que habrá dos Daruma más, la figura votiva japonesa para buscar buenos augurios.

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