Industria

Lluvia de inversiones en las fábricas del automóvil de EEUU

Todas las multinacionales presumen ahora de que crean empleos en la industria del automóvil

Donald Trump criticado por su trumpismo, en una imagen de archivo / EFE

Donald Trump criticado por su trumpismo, en una imagen de archivo / EFE

Redacción

10.01.2017 10:25h

3 min

En los últimos días se han sucedido los anuncios de inversiones millonarias en las fábricas de automoción de Estados Unidos. Ford, General Motors, FCA (Fiat Chrysler), ToyotaHonda... todas las multinacionales presumen ahora de que crean empleos en la industria del automóvil de EEUU. ¿Es una consecuencia del muro, por ahora imaginario, que quiere construir Donald Trump en la frontera con México? En pocos días, las principales compañías multinacionales del automóvil han confirmado unas inversiones en sus instalaciones en EEUU por un importe de más de 12.000 millones de dólares. Toyota se ha comprometido a invertir 10.000 millones de dólares en los próximos cinco años, un nivel similar al de los cinco ejercicios anteriores. El grupo FCA inyectará 1.000 millones y creará 2.000 empleos, mientras que Ford también invertirá otros 1.000 millones y Honda, 400.

¿DECISIONES POLÍTICAS O ECONÓMICAS?

A cada inversión anunciada, Donald Trump ha ido sacando más y más pecho como se puede apreciar en sus 'tweets' en los que narra sus amenazas y sus logros en relación con un sector industrial que apoyó a Hillary Clinton. Pero, ¿tiene razón el presidente electo de EEUU cuando se cuelga esas medallas? Aquí la escala de grises es muy amplia. Lo que Trump presenta y explota públicamente como un logro de su política, los fabricantes lo explican como "reorganización global" de la producción sin relación con el muro arancelario que el nuevo presidente de EEUU quiere imponer en el río Bravo. El consejero delegado de FCA, Sergio Marchionne, advirtió en el Salón de Detroit que sería un error vincular la decisión del grupo de favorecer las fábricas de EEUU en lugar de las de México con la nueva política anunciada por Trump, pero reclamó claridad en las normas de juego para evitar la "incertidumbre" actual. Algo similar ocurre con Ford. Su decisión de cancelar la inversión prevista de 1.600 millones de dólares en México se debe a un descenso de la demanda prevista inicialmente del modelo Focus, lo que hace innecesario aumentar la capacidad de producción con una nueva planta. Por ello, esa producción será asumida por otras plantas de Ford en el país vecino. La compañía fue hábil a la hora de explicar esa decisión al anunciarla conjuntamente con una inversión más pequeña para producir coches eléctricos que creará 700 empleos en EEUU.

INFORMACIONES SESGADAS

En cambio, las espadas siguen en alto entre Trump y General Motors, aunque utilizando información sesgada. El magnate y presidente electo acusa a GM de vender en EEUU coches del modelo Chevrolet Cruze fabricados en México. GM respondió matizando que en el último año vendió 4.500 coches de ese modelo en EEUU procedentes de México, y acaba de anunciar que fabricará en sus plantas del sur la nueva generación del Terrain presentado en Detroit. Tanto el sector del automóvil como Trump y su equipo se encuentran en un momento de medir sus fuerzas e intentar al mismo tiempo aproximar posiciones. Con ese propósito, Trump ha incorporado a su Gobierno a directivos del sector petrolero próximo a la automoción. Es una situación insólita en la que el presidente de EEUU parece llamar al boicot de los modelos de marcas norteamericanas fabricados en México, desdeñanado las decenas de miles de empleos creados por los fabricantes en Estados Unidos desde que se inició la recuperación. El efecto Trump seguirá planeando sobre el sector del automóvil.  

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