Industria

Geely, ¿el salvavidas chino para Ford en Almussafes?

Ford plantea al grupo chino Geely la fabricación de sus modelos en la infrautilizada planta de Almussafes

Trabajadores en la fábrica de Ford de Almussafes (Valencia) / ROBER SOLSONA / EUROPA PRESS

Trabajadores en la fábrica de Ford de Almussafes (Valencia) / ROBER SOLSONA / EUROPA PRESS

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Toni Fuentes

04.02.2026 12:50h

4 min

La fábrica de Ford en Almussafes vuelve a situarse en el centro del tablero industrial europeo y mundial. Infrautilizada tras años de ajustes, recortes de producción y la incertidumbre que dejó el adiós de varios modelos históricos, la planta valenciana aparece ahora como una posible pieza clave en una operación que cruza continentes: un eventual acuerdo entre Ford y el gigante chino Geely para fabricar vehículos destinados al mercado europeo.

Ford y Geely mantienen conversaciones desde hace meses para explorar una colaboración industrial que permitiría al grupo chino utilizar capacidad productiva de fábricas de Ford en Europa, según avanzó Bloomberg. La planta de Almussafes emerge como la candidata más probable frente a la de Colonia, que ya ha llevado a cabo la transición hacia modelos eléctricos. Se trata de una de las instalaciones más modernas del grupo en el continente, con personal altamente cualificado y, sobre todo, con espacio y capacidad disponible.

Las conversaciones han ganado intensidad en las últimas semanas. Directivos de Ford se han desplazado a China para avanzar en el diálogo, después de que altos ejecutivos de Geely viajaran a Michigan para reunirse con la cúpula del fabricante estadounidense. Aunque ninguna de las compañías confirma oficialmente el alcance del posible acuerdo, el mero hecho de que exista ya alimenta expectativas —y preguntas— en la comarca valenciana de la Ribera. Ford se limita a señalar que “habla con muchas compañías todo el tiempo” y Geely guarda silencio.

Beneficios para Ford y Geely

Para Ford, la lógica es clara. Compartir fábricas y tecnologías permitiría reducir costes en un momento en el que la industria del automóvil afronta inversiones multimillonarias en electrificación, software y conducción automatizada. Su consejero delegado, Jim Farley, no ha ocultado la brecha tecnológica que separa a los fabricantes occidentales de sus rivales chinos. “La ventaja de China en vehículos eléctricos y conectados es lo más humillante que he visto nunca”, llegó a admitir el año pasado.

Geely, por su parte, también tiene motivos de peso para mirar hacia Europa —y hacia Almussafes—. Producir vehículos en suelo comunitario le permitiría esquivar los aranceles de hasta el 37,6% que la Unión Europea ha impuesto a los coches eléctricos fabricados en China, ante el temor a una avalancha de modelos subvencionados. No es casualidad que otros grupos chinos ya estén siguiendo la misma estrategia, aliándose con fabricantes europeos para producir dentro de la UE, como en el caso de Chery con Ebro en Barcelona. 

Además, Geely se encuentra en pleno proceso de expansión en España y en Europa con una ambiciosa expanción en marcha para multiplicar sus ventas fuera de China. En ese contexto, Geely acaba de llegar a un acuerdo con Renautl para producir sus vehículos en la planta de la marca francesa en Brasil

En ese contexto, la planta valenciana podría convertirse en una puerta de entrada privilegiada para Geely al mercado europeo. El grupo chino, propietario de marcas como Volvo, Polestar, Zeekr o Lynk & Co, ha demostrado una notable habilidad para tejer alianzas internacionales. De hecho, no sería la primera vez que Ford y Geely cruzan sus caminos: fue la propia Ford quien vendió Volvo al grupo chino en 2010.

Producción bajo mínimos de Ford en Valencia

En 2025, salieron de la fábrica de Ford de Valencia un total de 98.500 vehículos, una cifra muy por debajo de la capacidad de hasta 400.000 unidades. La planta se ha quedado solo con el modelo Kuga tras la desaparición del Mondeo, C-Max y S-Max y el traslado de las furgonetas compactas. La plantilla de casi 4.000 empleados, se encuentra en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) especial por causa de fuerza mayor, denominado Mecanimso RED, hasta le prometida llegada de un modelo híbrido nuevo a mediados de 2027 tras la marcha atrás de Ford en la asignación de nuevos turismos eléctricos.

Sin embargo, el posible acuerdo no está exento de sombras. Cualquier colaboración tecnológica profunda —especialmente en ámbitos como el software o la conectividad— podría levantar recelos políticos, sobre todo en Estados Unidos. Las restricciones impuestas en los últimos años al uso de tecnología china en vehículos conectados siguen vigentes, y un acercamiento excesivo podría generar tensiones regulatorias. Esa reacción en contra ya se pudo ver con el anuncio de negociaciones entre Ford y el grupo chino BYD para utilizar sus baterías fuera de EEUU, algo que no sentó nada bien al Gobierno de Donald Trump.

En Europa, el debate es distinto. Aquí la cuestión clave es industrial y social: ¿puede esta alianza garantizar carga de trabajo y empleo estable en Almussafes? Para una planta que ha vivido con la amenaza constante de nuevos ajustes, la llegada de modelos adicionales —aunque no lleven el óvalo de Ford en el capó— sería oxígeno puro a corto y medio plazo.

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