Carlos Ghosn, el expresidente de Renault y Nissan, carga ahora con dureza contra Francia y contra la justicia de ese país después de haber huido de Japón poco antes de la Nochevieja de 2019. El directivo ha asegurado desde su refugio en Líbano que no tiene intención de volver a Francia por el temor a que también reciba un trato injusto. 

El expresidente de la alianza de Renault, Nissan y Mitsubishi aseguró en una entrevista con The Wall Street Journal que está deseando enfrentarse a los investigadores franceses. "Estoy deseando que llegue", afirmó Carlos Ghosn, que añadió que espera su llegada a Líbano para interrogarle. "Me hubiera gustado que vinieran mucho antes", agregó.

El antiguo "número uno" de Renault y de Nissan, que es investigado por tráfico de influencias, malversación, apropiación indebida y blanqueo por la Dirección Nacional de Verificaciones de Situaciones Fiscales (DNVSF) de Francia, no tiene intención de volver a este país europeo, por lo que está previsto que los magistrados franceses se desplacen a Beirut para interrogarlo.

Embargo de bienes en Francia

El empresario, de 67 años, niega las acusaciones vertidas tanto por Japón como por Francia, y asegura que no se arrepiente del año y medio que ha tenido que pasar en su residencia del Líbano para evitar ser encarcelado en alguno de esos dos países.

Ghosn huyó de Japón bajo el argumento de que no iba a recibir un juicio justo en ese país tras su arresto en 2018, y ahora asegura que tampoco cree que Francia vaya a tratar su caso da manera imparcial. "Veremos (...) Juzgaré en base a los hechos", apuntó Ghosn, que dijo que la decisión del fisco francés de requisar parte de sus bienes en Francia el pasado mes de diciembre como medida preventiva es un método para "debilitar" su defensa.

Ghosn había sido acusado en 2018 en Japón de abusar de su posición como jefe de Nissan para beneficios personales y que había conspirado para intentar ocultar parte de su compensación diferida, mientras que Francia investiga si también abusó de su posición a la cabeza de Renault al celebrar dos fiestas en el recinto de Versailles y si desvió millones de dólares de fondos de la empresa a otras compañías que él controlaba.

"Hubiera muerto en Japón"

El exdirectivo dice que tampoco se arrepiente de haber huido de Japón y haberlo dejado todo atrás: "Perdí mi vida, pero gané mi libertad", opinó Ghosn, que dijo: "Hubiera muerto en Japón. Estaba acabado".

Tres antiguos socios de Ghosn aún se encuentran en Japón, donde se enfrentan a cargos derivados de su arresto y de su fuga. Entre ellos, dos estadounidenses acusados de haber organizado su viaje desde Japón hasta el Líbano, y otro de ellos, Greg Kelly, que está siendo juzgado actualmente por supuestamente haberle ayudado a ocultar sus indemnizaciones. "Veo al pobre Greg Kelly pudriéndose en Japón", apuntó Ghosn, que opinó que está siendo injustamente juzgado.