La dirección de Seat quiere recuperar los coches perdidos, que van de camino de los 10.000 vehículos pero que pueden llegar a 12.000 incluso. Para ello plantea la necesidad de trabajar jornadas adicionales aunque advierte de que si no se llega a un acuerdo, aplicará un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para los casi 7.000 empleados de producción afectados.

Hasta ahora, los empleados afectados por el parón de la actividad en la cadena de montaje eran enviados a sus casas en concepto de paro técnico, una figura que tiene a su disposición la compañía para ajustar la producción anual. Sin embargo, los efectos del incendio en el proveedor Faurecia han desbordado todas las previsiones de la firma, que pretende recuperar lo antes posible los vehículos que se han dejado de producir.

Trabajo extra en Seat

Para ello ha planteado al comité de empresa la necesidad de trabajar jornadas adicionales, consideradas como jornadas industriales, y de estudiar qué consideración legal y económica tienen los días de paralización de la actividad, que se inició el miércoles pasado. La empresa alega que pretende llegar a un acuerdo y recuerda que la normativa vigente prevé la aplicación de un ERTE para casos de fuerza mayor como este. 

Los sindicatos rechazan la aplicación del ERTE, en el que los empleados perciben la prestación del desempleo más un complemento si la compañía accede a ello. En su lugar, plantean que se trabaje los días 18, 19 y 20 de diciembre que se habían pactado inicialmente como festivos.

A pesar del anuncio que hicieron los representantes de Seat, tanto la dirección como los sindicatos confían en que se llegue a un acuerdo ya que el trabajo en esos tres días sería suficiente para recuperar la mayor parte de los pedidos atrapados por el parón productivo. Además, los empleados que tuvieran planificado un viaje con billetes ya comprados para esos días quedarán eximidos de los turnos adicionales, según fuentes próximas a la empresa.

Impacto en los proveedores

La buena noticia es que la producción se ha reanudado de forma parcial en la planta de Seat de Martorell. La tarde de este martes han arrancado las tres líneas de montaje, aunque solo seguirá en funcionamiento con tres turnos la producción de los modelos Ibiza y Arona. Las líneas de los modelos León y Audi A1 volverán a quedar inactivas después de haber acabado los coches atrapados por el parón a la espera de que Faurecia aumente su capacidad de suministro de salpicaderos.

Para conseguir la reanudación del suministro de componentes ha sido necesario poner en marcha una complicada carambola productiva y logística que implica el traslado de maquinaria a las instalaciones incendiadas de Abrera y el desvío de algunos trabajos a otras plantas en Zaragoza y la República Checa. La dirección de Faurecia comunicó a Seat que daba prioridad total a la solución de este problema con los medios que fueran necesarios, según explicó el presidente del comité, Matías Carnero. Además, la plantilla del proveedor se volcó en las labores de desescombro, limpieza y reactivación de la producción con jornadas maratonianas incluso en fin de semana y de noche.

El anuncio del ERTE puede tener un efecto en cascada también en las decenas de proveedores que han tenido que parar su producción también por la inactividad de Seat. Inicialmente, esas compañías estaban gestionando el parón con medidas de flexibilidad interna, según explicó CCOO.