El proveedor alemán del sector del automóvil Bosch ha pospuesto la recuperación de su rentabilidad tras cerrar 2025 como un ejercicio “difícil y, en ocasiones, doloroso”, marcado por la presión de los aranceles, la caída de márgenes y un entorno económico adverso. La compañía no espera una mejora significativa del mercado en 2026, que anticipa que seguirá siendo un año complicado para el sector.

Según los resultados preliminares publicados, Bosch incrementó ligeramente sus ventas en 2025, un 0,8%, hasta los 91.000 millones de euros, aunque el margen operativo cayó al 1,9%, frente al 3,5% registrado un año antes. El beneficio se vio lastrado por la intensa competencia en precios, el aumento de los costes, los ajustes estructurales y el impacto de los aranceles a nivel global.

“El entorno económico se refleja claramente en nuestros resultados. 2025 ha sido un año difícil y doloroso para Bosch”, reconoció Stefan Hartung, presidente de la compañía. En este contexto, la empresa ha decidido retrasar su objetivo de alcanzar un margen operativo del 7%, inicialmente previsto para 2026, y ahora lo sitúa como muy pronto en 2027.

"Pelea por cada céntimo"

La compañía ya había advertido de este escenario. El propio Hartung señaló el año pasado que 2026 sería otro ejercicio exigente en una industria “altamente competitiva, en la que habrá una pelea por cada céntimo”. El director financiero, Markus Forschner, insistió en que existen “numerosos indicios de una desaceleración del crecimiento económico mundial” y advirtió de que la presión competitiva y de precios se intensificará, con el impacto total del aumento de los aranceles manifestándose por primera vez.

En paralelo, Bosch continúa con un profundo proceso de ajuste. En 2025 anunció 13.000 recortes de empleo adicionales, cerca del 3% de su plantilla global, con el objetivo de proteger los márgenes y garantizar su competitividad a largo plazo. A cierre del ejercicio, el grupo contaba con 412.400 empleados en todo el mundo, 5.400 menos (un 1%) que en 2024, con especial impacto en Alemania.

El negocio de la automoción, que sigue siendo el principal del grupo, se enfrenta además a una brecha anual de costes de unos 2.500 millones de euros, derivada del cambio estructural hacia la movilidad eléctrica, la presión extrema sobre los precios y la competencia global. A ello se sumaron en 2025 problemas de suministro de chips, vinculados a la disputa en torno al fabricante neerlandés Nexperia, una crisis que Bosch considera aún no resuelta.

Hoja de ruta de Bosch

Pese a este escenario, la compañía mantiene su hoja de ruta marcada por la Estrategia 2030, con el objetivo de situarse entre los tres principales proveedores en sus mercados clave. Bosch confía en reforzar su competitividad mediante la reducción de costes, un mayor uso de la inteligencia artificial para ganar productividad, y una evaluación más estricta de las inversiones.

El grupo también ve oportunidades de crecimiento en áreas como la movilidad basada en software, la conducción automatizada, las soluciones HVAC para edificios y la digitalización industrial. Solo en 2025, Bosch se adjudicó pedidos por 11.000 millones de euros en soluciones vinculadas a la conducción automatizada y prevé invertir 2.500 millones de euros en IA hasta 2027.