Hay coches en lugares sorprendentes. En un aeropuerto, en un centro comercial, colgado de un helicóptero... y en un museo de arte. El Moma (Museum of Modern Art de Nueva York) acaba de ampliar su colección permanente con la adquisición de una nueva obra de arte que acaba de cumplir los 60 años: un Fiat 500.

Impacto social

La decisión del Moma de incorporar un Fiat 500 en sus salas supone un reconocimiento no solo para el modelo italiano, sino también para la industria de la automoción y sus diseñadores por el impacto que tienen en la sociedad. Hasta ahora, era habitual ver vehículos en museos de marcas o de historia del automóvil. Pero el Moma incorpora una visión mucho amplia al concebir un coche que tuvo una gran repercusión social como una obra de arte por el diseño de un objeto de uso cotidiano.

Junto a Picasso y Warhol

"El Fiat 50o es un icono de la industria de la automoción que modificó sustancialmente el diseño y la producción de los coches", ha sentenciado Martino Stierli, responsable de diseño y arquitectura en el Moma. "La incorporación de esta obra maestra sin pretensiones a nuestra colección nos permitirá ampliar la explicación de la historia del diseño automotriz que hace el museo", ha añadido para justificar la decisión de que el célebre Cinquecento comparta espacio con obras de Warhol, Van Gogh y Picasso entre otros.

Colección del MOMA

De hecho, el Fiat 500 no es el primer vehículo que incorpora el Moma a su colección permanente, en la que ya es posible contemplar  los modelos Cisitalia 202 GT, Jeep Truck, Volkswagen Type 1 sedán, Jaguar E-Type Roadster, Ferrari Formula 1 Racing, Smart y Porsche 911 Coupé. El primer coche entró en el museo de Nueva York en 1951 y suman, teniendo en cuenta bicicletas, motos y helicópteros, 15 vehículos presentes en el Moma.

Diseñadores

Detrás de los coches están los diseñadores, a los que el Moma también rinde homenaje. Empezando por Battista 'Pinin' Farina con el Cisitalia y siguiendo con Dante Giacosa, que revolucionó los coches de la posguerra con el Topolino, el 600, que también fabricó Seat y que acaba de cumplir también 60 años, y el Nuova 500. Muchos de esos diseñadores del automóvil, una pieza clave de la industria, han extendido su labor a otros sectores y objetos. El último ejemplo es Walter de Silva, que dejó el grupo Volkswagen y ahora diseña zapatos.