Los Mossos d'Esquadra están desesperados. Tienen que patrullar por carreteras y autopistas con coches patrulla que tienen más de 400.000 kilómetros acumulados, con el consiguiente deterioro. El sindicato CCOO ha alertado de la urgencia de sustituir estos viejos cacaharros y de ampliar el parque de vehículos patrulla de la división de tráfico.  

La precariedad de medios del Servei Català de Trànsit es tan grave, según CCOO, que algunas dotaciones de agentes se tienen que quedar en los despachos sin poder salir a patrullar por falta de vehículos, especialmente cuando llueve y tienen que dejar paradas las motos. El problema ha provocado, según la denuncia pública, el cierre de seis sectores de tráfico. Esta situación denunciada por el sindicato "afecta directamente el desarrollo del servicio que Trànsit da a la ciudadanía".  

Peor respuesta a accidentes

Esta situación de escasez de vehículos en condiciones tiene lugar coincidiendo con un aumento de la siniestralidad en la carretera por la recuperación de la movilidad, a la que ha contribuido el final del confinamiento y la vuelta al trabajo presencial así como la finalización de los peajes en muchas autopistas catalanas. 

"La falta de medios de tráfico está afectando mucho el correcto desarrolo de la labor preventiva y de reacción en los accidentes", advierte la sección sindical de CCOO en los Mossos de'Esquadra. 

Ante esta problemática, los responsables políticos de la Direcció de Trànsit, que depende del consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, no han pedido más presupuesto para acometer la ampliación y renovación del parque de coches patrulla. 

Fin del contrato de 820 coches

La Generalitat tiene que afrontar próximamente otro problema por la finalización de un contrato de renting adjudicado en 2016 para incorporar 820 vehículos a los Mossos por un importe de 33 millones. Según el contrato de seis años, a la finalización del mismo el Govern puede ejercer la opción de compra con el consiguiente coste añadido por unos coches que ya han acumulado mucho kilometraje. De lo contrario, la Generalitat tendrá que alargar el contrato un máximo de tres años más o convocar un nuevo concurso para renovar esos vehículos.