El proyecto europeo para crear una gran industria propia de baterías para vehículos eléctricos acaba de recibir un nuevo revés. Automotive Cells Company (ACC), la empresa conjunta participada por Stellantis, Mercedes-Benz y TotalEnergies, ha decidido abandonar definitivamente los planes para construir gigafactorías en Italia y Alemania, según han confirmado sindicatos y la propia compañía. En 2024, ACC indicó que dejaba en revisión los dos proyectos de gigafactorías que ahora ha descartado.

La dirección de ACC comunicó a los representantes sindicales que los proyectos previstos en Termoli (Italia) y Kaiserslautern (Alemania) han sido “definitivamente archivados”, informó el sindicato metalúrgico italiano UILM. Posteriormente, la empresa confirmó que ambas plantas estaban en suspenso desde mayo de 2024 y que resulta improbable que se den las condiciones necesarias para reactivarlas.

ACC había concebido inicialmente una red de tres gigafactorías en Europa —Francia, Italia y Alemania—, cada una con una capacidad anual de 8 gigavatios hora (GWh). Sin embargo, el nuevo plan industrial se limita ahora a dos bloques de producción en Francia, con una mayor capacidad instalada, de 13 y 15 GWh, concentrando allí sus recursos industriales y tecnológicos.

Menor demanda de eléctricos y ajuste estratégico

La decisión se produce en un contexto de ralentización de la demanda de vehículos eléctricos en Europa, un factor que ha obligado a varios fabricantes a revisar sus planes de inversión. ACC reconoce que debe priorizar la competitividad, la madurez tecnológica y la sostenibilidad financiera, mientras evalúa distintos escenarios para el futuro del grupo.

La planta francesa de Billy-Berclau/Douvrin, ya en funcionamiento, produce actualmente baterías para vehículos de Stellantis, y está previsto que el suministro para Mercedes-Benz comience a mediados de 2026, según fuentes próximas al proyecto. Además, Stellantis ha puesto en marcha la construcción de la planta e baterías conunta con el gigante chino CATL en Figueruelas (Zaragoza).

Stellantis aseguró en un comunicado que sigue “plenamente movilizada” para evaluar las implicaciones industriales y sociales de la decisión y reiteró su compromiso con la planta italiana de Termoli, donde mantiene planes para invertir en la producción de motores y cajas de cambios. La compañía ha garantizado además la continuidad laboral de los empleados vinculados al proyecto de ACC.

Golpe a la autonomía industrial europea

El abandono de las dos gigafactorías subraya una vez más las dificultades de Europa para desarrollar una cadena de valor propia en baterías y reducir su dependencia de Asia, en un momento en el que la transición al vehículo eléctrico avanza a un ritmo más lento de lo previsto.

Desde los sindicatos italianos, la UILM reclamó “decisiones industriales claras y coherentes” para compensar la pérdida del proyecto de baterías en Termoli y advirtió de que el futuro de la planta pasa por la llegada inmediata de nueva producción mecánica que garantice empleo y viabilidad a largo plazo.

El repliegue de ACC coincide además con un fuerte ajuste estratégico de Stellantis, cuyas acciones se desplomaron más de un 25% en una sola sesión tras anunciar cargos multimillonarios ligados a la revisión de sus planes de electrificación. Un síntoma más de que la carrera europea por las baterías entra en una fase de replanteamiento profundo.