Dejar el bocadillo de chorizo en la pausa de la fábrica tiene muchas ventajas: menos peso, menos contorno de cintura, menos grasa corporal, menos inflamación, mejor salud mental y más facilidad para conciliar el sueño. Conseguir todos esos objetivos no es tarea fácil pero un grupo de trabajadores de Seat lo han conseguido en solo seis meses gracias a un estudio llevado a cabo en la compañía para comprobar el efecto de los hábitos saludables.

El estudio se ha llevado a cabo con 500 empleados voluntarios con una media de edad de 44 años. A una parte de ellos se les proporcionó una pauta de alimentación saludable basada en la dieta mediterránea y ejercicio y al resto de les dio libertad para seguir con sus hábitos como grupo de control para realizar las comparaciones. Durante los seis meses que duró la investigación, los voluntarios sometidos a la dieta mediterránea consiguieron aceite de oliva y frutos secos así como vales de comida sana. El análisis contrastó los efectos de los hábitos saludables con los empleados que no siguieron el estudio. 

Ramon Estruch, consultor de medicina interna del Hospital Clínic de Barcelona, ha destacado la importancia de implantar los hábitos saludables en los trabajadores. "Es posible cambiar la salud de la sociedad gracias al cambio de hábitos de los trabajadores", ha indicado el doctor. El punto de partida que se encontró el estudio era un estado de salud y de hábitos "notable" según, Estruch. 

El vicepresidente de Recursos Humanos de Seat, Xavier Ros, ha destacado que el estudio, que "materializa el compromiso de la compañía con la salud de los trabajadores y sus familias", ofrece unos resultados extrapolables con el conjunto de la sociedad.

Apoyo de los familiares

La responsable del centro de salud laboral CARS de Seat, Patricia Such, ha destacado los resultados que confirman los beneficios de la dieta mediterránea en un colectivo de trabajadores. "La salud laboral es una palanca muy importante en la competitividad de las empresas", ha asegurado.

Para conseguir que esos hábitos saludables tuvieran éxito en los trabajadores, también se llevó a cabo formación psicológica de los propios empleados y de sus familiares para que apoyaran lo que podía ser un sacrificio inicial por el cambio de alimentación y el ejercicio. Se tuvo que trabajar la gestión de la frustración y la conversión de los familiares en "agentes de salud".

Pero cambiar el bocadillo de chorizo por otro más saludable no es algo tan sencillo en apariencia, aunque los empleados que participaron en el estudio han pedido que se mantenga la oferta menos calórica. Los bocadillos sanos tenían pan integral y de cereales, con aguacate, queso fresco, tomate en lugar del embutido. "Hubo que reeducar para volver a los productos básicos de la dieta mediterránea", ha indicado Such.

La oferta de los comedores de Seat ofrece información sobre los valores nutricionales mediante semáforos en función de su salubridad. En función del estudio, se analizarán modificaciones en la oferta.

Nuevas investigaciones

La nutricionista Mercedes Sotos-Prieto ha destacado el carácter único de este estudio centrado en una población de trabajadores en una empresa con unos resultados que se pueden generalizar y escalar en otros colectivos. "Tenemos la puerta abierta a nuevas hipótesis y nuevas vías sobre cómo la dieta mediterránea pueden mejorar muchos aspectos", ha indicado.

El doctor Bonaventura Clotet, director de IrsiCaixa y jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Can Ruti de Badalona, ha explicado que el estudio también permitirá analizar los efectos de esos hábitos saludables en el microbioma, el conjunto de bacterias presentes en el intestino y que determinan la respuesta del cuerpo a tratamientos o pueden marcar incluso un envejecimiento acelerado.