La dirección de Renault ha empezado a negociar un ERTE de larga duración para los 1.000 trabajadores de la fábrica de cajas de cambio de Sevilla. Hasta que se ponga en marcha su transición a un nuevo centro de reciclaje, la compañía plantea la suspensión de los contratos durante un máximo de 266 días desde julio y hasta 2023. Los sindicatos ya han mostrado su rechazo a este mega-ERTE.

La compañía ha justificado la medida ante la escasez de microchips, que afecta también a los principales clientes a los que vende sus cajas de cambio, así como a la previsión de un volumen de producción bajo. Renault España ha comunicado a los sindicatos su previsión de un ERTE con 77 días de afectación en lo que queda de 2021, 148 días en 2022 y 41 días hasta el 31 de marzo de 2023, según ha informado CCOO en un comunicado.

Sin embargo, el comité de empresa ya ha manifestado a la empresa su disconformidad con el ERTE, uno de los más prolongados que se recuerdan en la industria de automoción. "No está bien justificada la documentación presentada, sin dejar claro los motivos coyunturales, estructurales y organizativos", según destaca la sección sindical de CCOO en Renault Sevilla.  

Futuro de Renault en Sevilla

Este sindicato ha entregado a la compañía una batería de preguntas y un primer análisis de la memoria del ERTE en la que ha encontrado "diferentes errores y dudas". Entre otros aspectos, CCOO ha instado a Renault a concretar sus previsiones de las "carencias de semiconductores" para el segundo semestre de 2021 y todo el año 2022. Asimismo, también reclaman a Renault que aclare sus previsiones de producción, en especial de la familia TL de cajas de cambio.

Renault quiere transformar su planta de Sevilla en un referente de la economía circular y la descarbonización con el objetivo de hacerla más competitiva y con el compromiso de no cerrarla, según explicó el presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, en una visita a Andalucía en febrero. El plan industrial de Renault pasa por transformar hacia la electrificación su fábrica de Sevilla, que tiene problemas de competitividad, explicó De los Mozos.

Los sindicatos han anticipado que pedirán que en cualquier ERTE se apliquen las mismas condiciones que se pactaron para el expediente temporal cuya vigencia acaba a final de junio. Ese ERTE preveía un máximo de 50 días de parón durante los cuales los afectados cobraban un 85% del sueldo entre la prestación de paro y un complemento de la empresa sin merma en vacaciones ni pagas extras.