"Les reto a comparar nuestra calidad y tecnología (de Chrysler) con los coches que vienen de Alemania o Japón (...) Si encuentra un coche mejor, cómprelo". Es un ejemplo del lenguaje directo y de la seguridad que transmitía Lee Iacocca como presidente de Chrysler en los frecuentes anuncios que protagonizó, siempre con una fábrica de fondo, y que lo encumbraron como un directivo popular en los hogares norteamericanos. 

El empresario Lee Iacocca, expresidente de Ford y de Chrysler e icono de la industria automovilística en Estados Unidos, murió el martes a los 94 años, según informó en un comunicado el grupo Fiat Chrysler Automobiles (FCA).

Mirando a la Casa Blanca

Según dijo su hija Lia Iacocca al The Washington Post, su padre murió en su casa de Bel-Air (California) por complicaciones asociadas al parkinson que padecía. A Iacocca se le reconoce el hecho de haber lanzado al mercado el Mustang, uno de los modelos de mayor éxito de Ford, y de haber salvado a Chrysler de la bancarrota en uno de los momentos más delicados de la marca.

 

Además de dirigir Ford y Chrysler, Iaccoca se convirtió en un auténtico símbolo de la industria, la imagen con la que se publicitaban los automóviles, portada de revistas, una estrella en las fiestas. Según confesó en 1988 incluso consideró presentarse a las elecciones a la Casa Blanca.

Reconversión de Chrysler

Al margen del lanzamiento de Ford Mustang y del Ford Pinto en su etapa en Ford, cuando entró en la competidora Chrysler tras ser despedido afrontó la difícil tarea de frenar la decadencia de la histórica marca estadounidense. "Lo primero que hicimos fue mirar en el interior de la compañia. Si encontrábamos algo que ralentizaba las cosas o que restaba valor o calidad, le dimos la vuelta y lo reorganizamos todo en cuatro plataformas", explica Iacocca en uno de los vídeos promocionales sobre la transformación de Chrysler. 

Los frutos de esa estrategia de reconvertir la marca fueron modelos como el Dodge Viper, Jeep Grand Cherokee, el monovolumen Chrysler Voyager. 

Poco se podría imaginar Iacocca, hijo de un matrimonio de emigrantes a EEUU procedentes de un pueblo de Nápoles, que Chrysler acabaría en manos de una empresa italiana como Fiat durante la última gran crisis. Y que ahora la vieja marca estadounidense ha estado a punto de entrar en un gran grupo mundial con Renault y Nissan