El fuerte temporal provocado por la borrasca Leonardo ya tiene efectos directos sobre la industria del automóvil en España. Las plantas de Seat en Martorell (Barcelona) y de Stellantis en Vigo han aplicado paradas de producción y cancelado turnos de trabajo ante la falta de componentes, consecuencia de las dificultades logísticas derivadas del mal tiempo.
El impacto del temporal está siendo especialmente severo en Andalucía, donde se contabilizan cerca de 7.000 personas desalojadas, casi 9.000 incidencias registradas en los últimos días y una persona que permanece desaparecida en Sayalonga (Málaga). Estas condiciones extremas han afectado tanto al transporte marítimo como al ferroviario, clave para el suministro industrial.
Suspensión de un turno en Seat
En el caso de Seat, la compañía ha decidido cancelar el turno del sábado por la mañana en la planta de Martorell tras no recibir el stock previsto de mazos de cableado y partes de asientos procedentes de Túnez. Estos componentes debían llegar por vía marítima a través del Estrecho de Gibraltar, pero el tráfico de barcos ha sido cerrado debido a la borrasca Leonardo, interrumpiendo la cadena de suministro.
La factoría catalana arrastra, además, problemas logísticos desde hace semanas por las incidencias en la red ferroviaria. El mal tiempo y el accidente de Rodalies en Gelida, que causó un fallecido, agravaron la situación, especialmente tras el cierre del túnel de Rubí, en Barcelona, al detectarse grietas en su bóveda. Esta interrupción frenó la actividad en los puertos de Barcelona y Tarragona y provocó la acumulación de acero en almacenes de Portbou (Girona), destinadas en su mayoría a la industria automovilística.
Efectos de los temporales en Stellantis
También Stellantis Vigo ha vuelto a parar su producción este viernes. La empresa ha comunicado a la plantilla que, debido a “causas de fuerza mayor”, el flujo de aprovisionamientos se ha visto seriamente afectado por el temporal, lo que ha obligado a suspender varios turnos. En concreto, se han cancelado los turnos de tarde y noche del sistema 1, donde se monta el Peugeot 2008, y el turno de tarde del sistema 2, dedicado a la producción de vehículos comerciales.
No se trata de un episodio aislado. En las últimas semanas, la planta viguesa ya había tenido que interrumpir su actividad en varias ocasiones por la falta de piezas, como consecuencia directa del impacto del mal tiempo en su cadena de suministro.
El episodio vuelve a poner de relieve la elevada dependencia logística del sector del automóvil y su vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos, que están alterando de forma recurrente el funcionamiento de las grandes fábricas en España.