Toda la industria del automóvil coincide en que uno de sus principales retos es volver a atraer a los jóvenes. Un nuevo dato confirma la tendencia de los jóvenes a alejarse de la compra de un coche, tal como indica un estudio de BBVA Research. La compra de un vehículo se había convertido en algo similar a un rito de iniciación en la edad adulta para los jóvenes, aunque eso está cambiando radicalmente.

Aunque la tipología del comprador no ha experimentado una transformación significativa desde mediados de la década de los 2000, según los autores del estudio, sobresale la tendencia a la caída de la propensión a adquirir un turismo por parte de los jóvenes desde el inicio de la crisis. La probabilidad de compra de un coche en un hogar encabezado por una persona menor de 35 años multiplicaba por cuatro a la del hogar sustentado por un mayor de 74 años en 2006-2007.

Sin embargo, desde 2008, las diferencias entre edades se han estrechado: los hogares encabezados por un joven son ahora tres veces más propensos a comprar un vehículo que los sustentados por un mayor de 74 años.

Nuevos hábitos de consumo

"Este resultado no es una sorpresa. Es probable que la menor predisposición de los jóvenes a adquirir un turismo, junto con el cambio en los hábitos de consumo, la evolución de la demografía y la aparición de nuevas formas de movilidad, hayan influido en la decisión del fabricante de automóviles de sustituir en 2015 el eslogan “¿Te gusta conducir?” por "Cuando conduzcas, conduce", explica Juan Ramón García, economista de BBVA Research, en relación con el lema publicitario de BMW.

El estudio también muestra que el 9% de los hogares españoles ha adquirido un vehículo, nuevo o de ocasión, desde 2014, lo que supone casi tres puntos porcentuales más que la cifra del 6,1% contabilizada en el período comprendido entre 2008 y 2013, según el estudio '¿Quién compra un automóvil' realizado por BBVA Research.

Además, el texto apunta que el gasto real de las familias destinado a la compra de vehículos, ya sean nuevos o de ocasión, todavía se sitúa en la actualidad alrededor de un 30% por debajo del máximo precrisis.

Tener empleo, menos importante

Respecto a las características, se constata que la decisión de comprar disminuye a medida que el cabeza de familia envejece, y es mayor para los hogares sustentados por hombres, divorciados y extranjeros. A día de hoy las familias sustentadas por menores de 35 años adquieren vehículos cuatro veces más que las sustentadas por mayores de 74 años entre 2006 y 2007, un máximo histórico.

Durante el último ciclo económico, además, la tipología del comprador se ha visto alterada en dos dimensiones. La primera, en la relación existente entre demanda de vivienda y turismos, pues antes de la crisis los que adquirían una hipoteca eran más proclives a hacerse con la propiedad de un automóvil, cosa que ahora no ocurre.

La segunda está relacionada con la situación laboral del comprador, pues desde 2014 tener un empleo pierde importancia como determinante de la decisión de adquirir un turismo, una vez considerados los restantes factores que afectan a la transacción. La mejora en las expectativas laborales y en la disposición de crédito juegan un papel determinante en este aspecto.