El hidrógeno es el gran olvidado de los vehículos propulsados con energías alternativas, aunque reivindica su papel en la nueva movilidad. Los coches de pila de combustible están considerados como más ecológicos que los eléctricos y, por supuesto, mucho más funcionales al tener un repostaje similar al de un vehículos diésel o gasolina. 

La marca coreana Hyundai empezó a investigar sobre las ventajas que tenía el hidrógeno aplicado como energía para los coches en la década de los 90. A partir de 2013 comenzó a comercializar su primer modelo de pila de combustible, el ix35 Fuel Cell. Otras marcas también han hecho sus pinitos en la movilidad basada en el hidrógeno, como Toyota con su propuesta actual, el modelo Mirai. 

Hyundai ha celebrado la matriculación del primer coche de su modelo actual propulsado con pila de combustible, el Hyundai Nexo, como si se tratara de un acontecimiento. Para mostrar las ventajas que tiene este vehículo, ha llevado a cabo un repostaje en el Centro Nacional del Hidrógeno situado en Puertollano (Ciudad Real), que investiga y promueve el uso de la pila de combustible. 

El handicap del precio

En tan solo cinco minutos, el Hyundai Nexo recargó por completo su depósito de hidrógeno, que le permite una autonomía de 600 kilómetros gracias también gracias a la reutilización de la energía generada al frenar. Las únicas emisiones del Hyundai Nexo, como cualquier coche de hidrógeno, es vapor de agua. Además, el modelo ha obtenido la máxima calificación en las pruebas de seguridad de Euro Ncap de cinco estrellas.

La gran pega de los coches de hidrógeno es en estos momentos su precio elevado, junto a una red de hidrogeneras escasa a diferencia de otros países como Alemania en los que hay más puntos de recarga. De hecho, el Hyundai Nexo es, con mucha diferencia, el modelo más caro de la marca, con un precio de 69.000 euros. Y también es el único que no tiene descuento.