Las etiquetas ambientales que da la DGT a los vehículos están cuestionadas y en revisión. Sin embargo, el cambio fue retrasado ante las advertencias del sector del automóvil de que no era el momento más adecuado para cambiar un sistema que se ha convertido en un referente para el mercado. La organización ecologista Greenpeace no acepta ese parón para modificar lo que ha tachado de "eco tongo" en una protesta.

Protesta en Stellantis

Activistas de Greenpeace han accedido a las instalaciones de una empresa de automoción de Madrid que no identifican para mostrar su rechazo al mantenimiento del sistema de las etiquetas ambientales dela DGT, que a su juicio se ha convertido en un coladero de coches contaminantes en el centro de las ciudades. Para ello ha desplegado una pancarta gigante cubriendo varios coches situados en una campa. En la pancarta se puede ver una etiqueta Eco de la DGT con la proclama "ECO tongo. DGT cambia las etiquetas ¡ya!”. 

Los ecologistas consideran que los actuales distintivos ambientales de los vehículos no son fieles a la realidad de las emisiones y condicionan aspectos como las rebajas fiscales o el libre acceso a las nuevas Zonas de Bajas Emisiones, obligatorias en 150 ciudades a partir de enero de 2023.

Greenpeace denuncia que el etiquetado actual es un “coladero” para tecnologías contaminantes, como el gas natural, que "disfrazan de verde la industria y confunden al consumidor". Con el sistema actual, cualquier vehículo (coche, furgoneta o camión) que funcione con gas licuado o comprimido disfruta del distintivo ECO de la DGT, lo que les otorga importantes beneficios fiscales y normativos. Sin embargo, la organización ecologista recuerda que los vehículos de gas "liberan grandes cantidades de partículas contaminantes y peligrosas asociadas con el cáncer, el alzheimer y enfermedades cardíacas y respiratorias, además de contribuir de manera similar que los vehículos diésel o gasolina a la crisis climática".

Cambio de etiquetas de la DGT

Los ecologistas recuerdan la propuesta que hicieron llegar a la DGT para la reforma del sistema de etiquetas para vehículos, con el apoyo de Greenpeace, Fundación Renovables, Ecodes, Ecologistas en Acción y Transport & Environment. La propuesta incorporaba las emisiones de CO2 como criterio de clasificación ambiental. "No obstante la DGT decidió hacer caso omiso a las recomendaciones ecologistas y ceder a las presiones de la industria del automóvil y bloqueó la reforma de las etiquetas bajo el pretexto de “acordar los criterios de etiquetado con los fabricantes”", lamenta Greenpeace. A su juicio, se trata de "una posición inaceptable que demuestra cómo la DGT diseña sus etiquetas anteponiendo los intereses de la industria del motor frente a la salud de las personas y la protección del medio ambiente".

Los ecologistas también critican la etiqueta de Cero emisiones, en la que se incluyen vehículos híbridos enchufables, que cuentan con motor de combustión y tubo de escape. «El Gobierno de España se comprometió a corregir los fallos de las etiquetas en 2020. Sin embargo, la DGT se ha plegado a los intereses de la industria para bloquear esta revisión, permitiendo que haya miles de vehículos contaminantes etiquetados como CERO y ECO cuando no lo son», ha declarado Adrián Fernández, responsable de la campaña de movilidad de Greenpeace.