El talento y la ambición de Elon Musk son innegables, como demuestra su último movimiento, la OPA para comprar la totalidad de Twitter. El consejero delegado de Tesla, SpaceX, The Boring Company, Starlink y Neuralink ha aprendido de anteriores y sonados batacazos, pero vuelve a demostrar cierta arrogancia en su intento de reescribir las normas del capitalismo para consolidarse como el nuevo John Rockefeller del siglo XXI. 


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Al igual que Rockefeller fue un pionero en el desarrollo del negocio del petróleo, sobre el que edificó su imperio en el siglo XIX con prácticas muy cuestionadas, ahora Musk también está construyendo su emporio en los negocios emergentes del siglo XXI, la movilidad eléctrica, los vuelos y la exploración espaciales, una red de internet vía satélite, comunicaciones rápidas a través de túneles, la inteligencia artificial y ahora también las redes sociales. 

El día después de anunciar su "propuesta" de compra de Twitter, un eufemismo para esquivar las obligaciones formales de una OPA que, en este caso, es hostil, Elon Musk ha admitido que no está seguro de si la operación que ha propuesto se cerrará y podrá comprar la red social, pero remarcó que dispone de los activos necesarios para financiar la operación, es decir, unos 40.000 millones de euros. 

¿Cómo pagará Musk la compra de Twitter?

Sin embargo, en la comunicación de su propuesta a la Securities Exchange Commission (SEC) no demuestra de dónde procederá una suma tan importante de dinero, que tiene que ser en metálico para comprar el 90,8% de Twitter Inc. que no está en manos del magnate sudafricano afincado en Estados Unidos. "La propuesta no es vinculante y, una vez estructurada y acordada, estaría condicionada, entre otras cosas, a la recepción de las aprobaciones gubernamentales requeridas; 'due diligence' legal, comercial, regulatoria, contable y fiscal confirmatoria; la negociación y celebración de acuerdos definitivos que prevean la transacción propuesta; y la finalización de la financiación prevista", advierte Elon Musk en su comunicación formal a la SEC.

El emprendedor no da más detalles de esa "financiación prevista" y se limita a indicar que ha contratado a Morgan Stanley como su "asesor financiero". Precisamente, la capacidad de Elon Musk de reunir 40.000 millones en metálico es una de las dudas que algunos expertos ven en la pugna por comprar y sacar de bolsa a Twitter. Aunque Musk es el hombre más rico del mundo, su fortuna se encuentra, principalmente, en las acciones de Tesla, que se cotizan a 985 dólares, un 25.552% más que el 2 de julio de 2010, cuando debutaron en la Bolsa de Nueva York. 

En un indicio de lo que podría suceder si se materializa la compra de Twitter por parte de Musk, los títulos de Tesla se han devaluado un 5,57% en los últimos días. Puede ser solo un aviso de la intranquilidad de los accionistas de Tesla, que podrían ver un desplome de sus acciones si el primer accionista individual de la compañía inicia una venta masiva de sus títulos para lograr la liquidez necesaria para hacerse con la red social. 

Compra frustrada del 100% de Tesla

La oferta de compra de Twitter recuerda en muchos aspectos el fracasado episodio que protagonizó Elon Musk en 2018 cuando anunció que quería recomprar todas las acciones de Tesla para sacarla del mercado bursátil. Desde entonces, Musk ha aprendido cómo comunicar una oferta, que tiene que ser informada en primer lugar a la Comisión de Valores antes que a sus seguidores en Twitter. Sin embargo, la oferta de 2022 para comprar la red social puede tener el mismo problema que llevó al fracaso el proyecto de sacar a Tesla de la bolsa en 2028.

Fue la falta de financiación la que frustró a Elon Musk y que llevó a la SEC a abrir una investigación por un supuesto fraude. La normativa bursátil de Estados Unidos establece que "es un acto o práctica fraudulento, engañoso o manipulador (...) que una persona anuncie públicamente que la persona (o alguien en cuyo nombre la persona está actuando) planea hacer una oferta pública que aún no ha comenzado, si la persona: (a) Está haciendo el anuncio de una posible oferta pública sin la intención de comenzar la oferta dentro de un tiempo razonable y completar la oferta. (b) Tiene la intención, directa o indirectamente, de que el anuncio manipule el precio de mercado de las acciones del postor o la empresa. (c) No tiene la creencia razonable de que la persona tendrá los medios para comprar valores para completar la oferta".

Twitter pone una barricada a Musk

Además, Elon Musk ha colisionado ya contra las normas mercantiles de EEUU, que han llevado al consejo de administración de Twitter a adoptar el mecanismo defensivo de la "píldora de veneno", que dificulta la compra de más del 15% del capital al dar la última palabra al máximo órgano de control de la sociedad. Por eso Elon Musk ha emprendido una campaña precisamente en Twitter contra el consejo de la red social para reclamar que se deje votar a los accionistas su propuesta de compra. Precisamente, el acuerdo frustrado de unos días antes que abría el consejo de Twitter a Musk comportaba el compromiso de que no superaría el 15% del capital, algo que finalmente el CEO de Tesla rechazó. 

El popular empresario, que ha hecho cameos en varias series de televisión de EEUU, se enfrenta no solo a la oposición del consejo y del fundador de Twitter, Jack Dorsey, sino también a una denuncia de accionistas de la red social por ocultación de información y por manipular el mercado en su beneficio para comprar el 9,2% de la compañía. Esta no es la primera denuncia por hechos similares que recibe Elon Musk, cuyas visitas a los juzgados son cada vez más frecuentes.

Veremos cómo evoluciona la trama de esta "película", según la denominación empleada por el propio Elon Musk, que puede correr el riesgo de emular a John Rockefeller también en su enfrentamiento con el Gobierno federal de Estados Unidos. Rockefeller se pasó los últimos años de su vida pleiteando contra el Gobierno, que le acusó de prácticas monopolísticas. Ahora, Elon Musk, que no tiene precisamente el cariño de la Casa Blanca, puede convertirse en un 'remake' del magnate del petróleo por su última maniobra al intentar arrasar en Twitter.