El mercado español de la moto y los vehículos ligeros cerró 2025 con un balance positivo, pero también con importantes retos por delante. El sector alcanzó las 265.200 matriculaciones, lo que supone un crecimiento del 7% interanual, en un contexto marcado por el avance de las marcas chinas y la incertidumbre sobre los futuros planes de ayudas públicas.

Uno de los datos más relevantes del ejercicio es el fuerte aumento del peso de los fabricantes chinos, que ya concentran el 29% del mercado, frente al 21,2% del año anterior y muy por encima del 18% registrado hace apenas dos años. Para José María Riaño, secretario general de Anesdor, esta evolución responde a un fenómeno estructural: “La competencia sana es bienvenida. No es algo exclusivo del automóvil, también está ocurriendo claramente en el mercado de la moto”. Sin embargo, la penetración de las marcas chinas está siendo más acelerada en el mercado de las motos que en el de turismos, donde los coches chinos suman una cuota de alrededor del 10%.

Las previsiones para 2026 apuntan a un "crecimiento moderado" de las matriculaciones de motos, en torno a un 4%, con unas 275.700 unidades frente a las 265.220 de 2025. Anesdor confía en la oportunidad para las motos en el contexto actual de cambios en la movilidad ya que so vehículos que permiten aprovechar mejor el espacio público, son más económicos y contribuyen a la mejora de la calidad del aire.

Agravios de los vehículos ligeros

El crecimiento del sector se ha producido, además, sin fuertes incrementos de precios. “Las motos no se han encarecido sustancialmente como ha sucedido con los coches”, señala Riaño, quien subraya que esto ha ayudado a mantener la demanda en un entorno económico complejo.

No obstante, el sector alerta de desequilibrios en las políticas de incentivos, especialmente en el ámbito de la electrificación. Anesdor considera un agravio comparativo el tratamiento de los vehículos ligeros frente al coche eléctrico. “Un cuadriciclo eléctrico recibe ayudas de 1.500 euros, frente a los 4.500 euros de un coche eléctrico. Es una diferencia que no ayuda a que el usuario se decida por este tipo de vehículo”, advierte Riaño.

A ello se suma que el límite de 10.000 euros del Plan Moves III para el precio de motos eléctricas resulta insuficiente para los modelos de mayor autonomía, lo que limita su atractivo para determinados perfiles de usuario. Desde la patronal, la solución pasa por planes de achatarramiento bien diseñados y por una reforma de la fiscalidad, de modo que se vincule al uso del vehículo y no exclusivamente a su compra.

Pendientes de los planes de ayudas

El sector mira ahora con cautela a los posibles nuevos planes de ayudas. “Hemos iniciado contactos con el Gobierno, pero todavía no tenemos información suficiente para valorar si se incluirán las motos ni en qué condiciones, ya sea en cuantías, gestión o plazos de cobro”, explica Riaño. Anesdor espera contar con más detalles en las próximas semanas.

Con un mercado al alza y una oferta cada vez más diversa —impulsada en gran parte por la entrada de marcas asiáticas—, el futuro inmediato del sector dependerá en buena medida de que las políticas públicas acompañen una transición hacia una movilidad más eficiente y accesible. Entre los retos pendientes también se encuentra un trato específico para las motos que tenga en cuenta sus bajas emisiones tanto en las etiquetras de la DGT como en la regulación de las zonas de bajas emisiones de las ciudades medianas y grandes.