Las ventas de coches eléctricos subieron en enero un 24% en Alemania, el principal mercado europeo. Pero esa subida puede ser un espejismo puesto que los fabricantes de vehículos prevén una caída del 14% en las matriculaciones de turismos eléctricos en 2024 tras un primer aviso en 2023La razón de fondo de ese preocupante retroceso es una lección para otros países en el complicado camino para la extensión de la nueva movilidad eléctrica.


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La errática política del Gobierno que dirige Olaf Sholz se ha convertido en una pesadilla para la industria de automoción de Alemania y de toda Europa. "La retirada de las ayudas a la compra de coches eléctricos provoca el retraso en el ritmo de las ventas, como se ha podido comprobar en Alemania", recordó hace unos días Paco Pérez Botello, presidente de Volkswagen Group España Distribución, como ejemplo a evitar en España para evitar caer en el mismo bache. Ese deseo depende de los frutos de la negociación en marcha entre el sector y el Gobierno para reformas el plan Moves, que ha demostrado cómo diluir y restar eficacia a unas ayudas públicas potentes pero que se pierden en la burocracia insoportable.

Imagen del Salón IAA Mobility de Múnich / T.F.

Caída de los eléctricos en Alemania

Los fabricantes de vehículos de Alemania (VDA) se prepara para sufrir un profundo bache en las ventas de coches eléctricos del 14%, solo suavizado por un alza de los híbridos enchufables del 5%, que dejarán la evolución de los turismos electrificados en un descenso del 9%. Se trata de una pérdida de ventas del todo inoportuna, tanto para Alemania como para el resto de países europeos, especialmente los productores como España.

Mientras que las ventas de eléctricos bajarán un 14% en 2024 en Alemania, la producción de esos vehículos crecerá un 25% en las fábricas de ese país. Eso quiere decir que crecerá exponencialmente la presión para exportar los vehículos eléctricos que no se vendan en Alemania en otros países que, como en España, tienen todavía un mercado de turismos de baterías demasiado pequeño.

La inversión de los gobiernos

El incipiente mercado de vehículos eléctricos no está suficientemente desarrollado ni estructurado para aguantar sin ayudas, al menos a corto plazo. Pérez Botello lo tiene claro: "Si no hay ayudas pasará como en Alemania, los coches se encarecen y son menos atractivos". Las marcas han tenido que ofrecer a los clientes de Alemania un descuento similar al que ha retirado el Gobierno para intentar suavizar la caída de las matriculaciones en unos vehículos todavía muy dependientes de las subvenciones. 

Las rebajas en los precios que estamos viendo en los nuevos eléctricos no es suficiente como para prescindir de la ayuda pública. El apoyo de las administraciones y su confianza en la transformación de la industria de automoción se tiene que demostrar en los momentos decisivos como el actual. No es suficiente con decir que se apoya la descarbonización, sino que hay que demostrarlo con medidas concretas y eficientes y con un presupuesto, a modo de inversión, para facilitar el cambio que se pregona.