Seat se quita un peso de encima en plena transición eléctrica. La Comisión Europea ha aceptado la propuesta presentada por la compañía para dejar de aplicar el arancel compensatorio adicional del 20,7 % a la importación del Cupra Tavascan, fabricado en China, a cambio de acogerse al nuevo mecanismo alternativo basado en un precio mínimo de importación y un cupo anual de importación. La medida entra en vigor este miércoles, 11 de febrero de 2026.
Con esta decisión, el Cupra Tavascan dejará de soportar un gravamen total del 30,7 % —resultado de sumar el arancel aduanero común del 10 % y el recargo compensatorio—, una carga que estaba teniendo un impacto directo y muy significativo en las cuentas de Seat. Fuentes de la compañía han confirmado que Bruselas ha aceptado el denominado 'undertaking', el compromiso voluntario que sustituye el arancel por condiciones comerciales estrictamente supervisadas.
Un alivio financiero clave para Seat
La retirada del arancel adicional supone un balón de oxígeno para la filial española de Volkswagen. En los tres primeros trimestres de 2025, Seat registró un beneficio operativo de apenas 16 millones de euros, un 96 % menos que un año antes, debido en buena parte al impacto de los aranceles sobre el Tavascan. La propia compañía había reconocido que el modelo se estaba vendiendo a pérdidas, con un efecto estimado de más de 100 millones de euros en sus cuentas anuales.
"El Cupra Tavascan es un proyecto europeo: diseñado y desarrollado en Europa y producido en China por una filial participada mayoritariamente por el Grupo Volkswagen. Es un modelo clave para la marca y un pilar del compromiso de la compañía con la electrificación", subrayan fuentes de Seat y Cupra, que recuerdan que, pese al castigo arancelario, el precio final del vehículo no se trasladó al cliente.
El sndicato CCOO ha valorado positivamente la media, aunque reitera sus críticas por la decisión del grupo Volkswagen de fabricar el modelo en China, que "el tiempo ha demostrado que ha sido un desastre y que se ha llevado por delante una parte importante de los beneficios y por lo tanto de la posible paga de beneficios" para la plantilla.
Precio mínimo y control de volúmenes
Aunque no se han hecho públicos los detalles del acuerdo, el mecanismo aceptado por la Comisión Europea incluye un precio mínimo de importación —fijado por modelo y configuración— y una cuota anual de unidades. Se trata de una fórmula alternativa a los aranceles que Bruselas está empezando a desplegar para frenar el efecto de las subvenciones estatales chinas sin cerrar el mercado europeo.
Este sistema obliga al fabricante a elevar los precios hasta un nivel equivalente al impacto de los derechos compensatorios y a someterse a una supervisión permanente por parte de la Comisión, que se reserva el derecho de retirar el acuerdo y reclamar los aranceles de forma retroactiva si detecta incumplimientos.
Un precedente relevante en la política comercial europea
El caso del Cupra Tavascan marca uno de los primeros ejemplos concretos de este giro estratégico de Bruselas, que ya no habla solo de aranceles, sino también de precios mínimos y compromisos verificables. Para Seat, el acuerdo reconoce su argumento de fondo: el Tavascan es un vehículo diseñado y desarrollado en Barcelona y producido en China por una filial mayoritariamente controlada por el grupo Volkswagen.
Más allá del alivio inmediato para la compañía, el pacto abre la puerta a una gestión más flexible y quirúrgica de las tensiones comerciales entre la UE y China en el ámbito del vehículo eléctrico, en un momento en el que Bruselas intenta proteger a su industria sin encarecer de forma abrupta la transición a la movilidad cero emisiones.