El grupo Volkswagen sigue imparable. Como si fuera impermeable a la crisis por la falta de motores, la multinacional alemana aumentó su beneficio un 24% de enero a septiembre y alcanzó los 9.376 millones de euros, aunque en el tercer trimestre ganó casi un 19% menos.

Los ingresos del grupo llegaron a 174.577 millones de euros, un 2,7% más, en los tres primeros trimestre de este año. Las ventas de vehículos subieron 2,7%, con 8,1 millones de unidades, aunque en el tercer trimestre se aprecia el impacto de la falta de motores con la nueva homologación WLTP. Entre julio y septiembre, Volkswagen registró un descenso de las ventas del 3,6% y un retroceso de la producción del 8,2%.

Como consecuencia del freno impuesto por el retraso en la homologación de motores, el beneficio operativo antes de extraordinarios bajó un 18,6% en el tercer trimestre, hasta 3.511 millones, lo que deterioró el margen de rentabilidad del 7,9% sobre la facturación al 6,4%.

Efecto contable de los costes derivados del 'dieselgate'

Sin embargo, el efecto contable del fraccionamiento de los costes derivados por las compensaciones del dieselgate permitió a Volkswagen una mejora del beneficio neto en el tercer trimestre. Los gastos derivados del diésel contabilizados en verano fueron de 800 millones, frente a 2.595 millones en el mismo periodo de 2017. En términos anuales acumulados, la factura del diésel para Volkswagen ha bajado de 2.595 millones el año pasado a 2.435 hasta septiembre pasado, y además repartidos durante el ejercicio.

“El desarrollo en los primeros nueve meses del año fiscal en curso es alentador. Todavía estamos enfrentando grandes desafíos, que nosotros y todo el sector automotriz tenemos que superar. Como estamos actualmente en medio de una transformación innovadora, tenemos que continuar acelerando el ritmo", ha asegurado Herbert Diess, presidente de Volkswagen, en un comunicado.